martes, 1 de mayo de 2012

Sierra Morena. Despeñaperros.


Hoy hemos descubierto otro bonito sitio en el que no habíamos estado hasta ahora.

Si la sierra del Segura por Alcaraz el domingo nos pareció que tenía unos paisajes y parajes dignos de postal sierra Morena nos ha parecido uno de los sitios más bonitos visitados hasta hoy.

El paraje nos ha parecido una mezcla entre la sierra del Segura y la de Guadarrama, pero con lo mejor de los dos.

Teníamos una ruta corta, por lo menos corta para lo que hacemos últimamente, 43 kilómetros y 1.150 metros que se quedaron en 41 y 900 metros después de varias equivocaciones siguiendo el track que llevábamos.

Hace poco hacer 900 metros nos parecía una paliza, tengo muchísimas rutas de más de 100 kilómetros que no han llegado a los 400 metros, por esto a la hora de compartir el recorrido siempre se tiene la duda de calificarla como fácil, moderada, difícil, etc... depende del nivel y capacidad de quien haga la ruta y también de quien la quiera repetir.

Como David tenía cosas que hacer por la tarde elegimos esta ruta para poder llegar pronto a casa, incluso comer en casa después de muchas salidas comiendo fuera por dedicar el día entero a la bici, también pensábamos que Aldeaquemada estaba más cerca de Alcázar de San Juan que Alcaraz, pero ahí nos confundimos, quedamos a las 6:30h. a las 6:45 habíamos cargado el coche con las bicis y estábamos en camino y hasta las 9:00am.. no empezábamos la ruta después de un largo viaje y preparar las bicis.


La ruta original tenía además de conocer una nueva sierra y zona en general el aliciente de pasar por La Cimbarra que es un paraje precioso de una cascada de agua sobre un hundimiento con unas vistas impresionantes. Pero analizando la ruta nos dimos cuenta que este sitio tan especial que queríamos conocer estaba a escasos 4 km de la salida y no queríamos empezar por lo mejor al principio y dejar el resto para el final.

Cambiamos la dirección del track para subir por donde había bajado el anterior ciclista y bajar por donde había subido, así en cada bajada larga que hacíamos pensaba en la paliza que se había dado el otro, pero cuando subíamos un tramo duro pensaba en la suerte que había tenido el anterior en bajar por ahí.

Según nos acercábamos a Aldeaquemada para empezar la ruta se veían muchas nubes en el horizonte, nos íbamos desplazando hacía las nubes y todo apuntaba a otra ruta pasada por agua. Yo iba tranquilo con mis dos chaquetas, con mi traje de agua y con mis cubrebotas pero al revés de lo que sucede normalmente David iba sin nada, él no quería que me llevara el chubasquero pensando en que si llovía nos fastidiábamos los dos y como al final de la ruta no cayó ni una gota ya tuvo cachondeo todo el viaje sobre la necesidad del chubasquero.

Bajamos las bicis junto a la plaza que hay unas escaleras y David me animó a bajarlas en bici, yo que paso siempre de hacer saltos, escalones y maniobras raras le dejé que bajara él pero como eran unas escaleras con peldaños largos me animé a bajarlas un par de veces y así quitarle la exclusiva de las escaleras.

A los 6 kilómetros de ruta ya habíamos subido una montaña por carretera desviado por un camino y llegado a un acantilado en el que estaban sacando piedra de una montaña. La visión de la zona era impresionante y acabábamos de empezar.

Comentábamos que para ver un paisaje así de bonito en Alcaraz había que subir más, seguro que en Alcaraz hay paisajes igual de bonitos, los hemos visto recientemente, pero para tener una perspectiva de la zona tan grande, amplia y bonita se necesitan muchos más kilómetros y subir mucho más alto.

Aquí paramos para hacer un montón de fotos y escalar sin bicis a varias piedras, pensábamos que a este ritmo la ruta de 42 km nos iba a durar más que otras de 100 km. y eso que acabábamos de empezar.

Seguimos avanzando admirados por el paisaje y en una bajada David paró para mirar una casa en ruinas, yo pensaba que había parado para ver un ciervo que tenía en frente, fui a hacerle una foto cuando salió corriendo y al moverse fue cuando lo vio David. Acostumbrados a ver conejos, liebres y perdices, además de hurracas y algún perro persiguiéndonos ver un ciervo nos volvió a dejar impresionados por el paisaje.

La ruta pasaba por unos valles increíbles surcados por pequeños arroyos que ya ni paramos a fotografíar como al principio, cuantas más cosas vamos viendo y conociendo más estímulos necesitamos para sorprendernos pero este sitio lo merecía.

Siguiendo el track nos confundimos varias veces, íbamos por un camino y uno gritaba, ¡para! ¡que vamos mal! resulta que en un cruce de caminos que salían dos hacía la derecha cogíamos el primero en vez del segundo, mirábamos el mapa y si más adelante había forma de volver a juntarnos lo hacíamos y si no tocaba dar la vuelta.

Así con estas equivocaciones recortamos dos vueltas y aumentamos otra, respecto a las que quitamos hubo una que me fastidió cuando llegué a casa, porque en el mapa vi que teníamos que haber pasado por las ruinas de un castillo, el Castillo de Torre Alver. Por las fotos que he encontrado en internet quedan solo cuatro piedras pero hubiera estado bien conocerlo y luego informarse un poco de la historia de este sitio.

En una de las equivocaciones que era la bajada por un cortafuegos con no demasiada pendiente estábamos hablando sobre si dar la vuelta y regresar para arriba o por el contrario continuar hasta juntarnos en otro punto con la ruta, y yo no hacía más que escuchar ruidos, como voces o pasos de gente, seguíamos hablando y seguíamos escuchando ruidos, hasta que en un momento el ruido era muy grande y al darnos la vuelta vimos una manada, rebaño, grupo o lo que sea de 5 o 6 ciervos cruzando el camino en el que estábamos, estaban pasando a no más de 30 o 40 metros de donde estábamos. Impresionados cogí la cámara de hacer fotos y en lo que se encendió pasó otro grupo de otros 4 o 5, y cuando quise disparar pasó otro grupo de 3 más, y ya nerviosos por la emoción de verlos tan cerca me puse mirando para el lado contrario para ver si podíamos salir nosotros en la foto y los ciervos cruzando de fondo, en la foto que he puesto muy ampliada y en el centro del camino se ve una mancha negra, esa mancha es uno de los ciervos cruzando corriendo el cortafuegos.

Nos dio la sensación de que se habían parado detrás de unos setos y con la cámara en posición vídeo intentamos verlos de cerca con la bici pero se habían metido por matorrales y dejando la bici y yendo andando tampoco volvimos a verlos.

Después de esto nos esperaba una dura rampa que subimos en molinillo, comentamos que las dos rutas de los dos fines de semana anteriores a Alcaraz las había terminado sin usar el plato pequeño y en esta ruta lo tuve que meter en dos ocasiones y en una con el penúltimo piñón.

Luego en una bajada en la que íbamos algo fuerte y en contra a lo normal yo el primero David me gritaba algo sobre ir bien o despacio o mirando o algo por el estilo, no sabía de que me hablaba hasta que levanté la vista y vi una cadena gorda y oxidada cruzando el camino a 30 centímetros del suelo, metí un frenazo fuerte derrapando todo lo que podía para terminar pulsando el freno delantero, no llegué a caer al suelo por muy poco, justo cuando volcaba la bici para sacarme por el manillar había practicamente detenido la bici y el pequeño impacto de la rueda con la cadena me detuvo del todo sin caer. Si llego a tardar un segundo más en reaccionar el guantazo hubiera sido importante, para mi y para la bici.

Y es que nos encontramos durante la ruta con muchas cadenas en los caminos, incluso una puerta cerrada con una cadena y candado que nos impedía seguir el recorrido, había leído que era la entrada a un parque natural en nuestro caso salida así que tocó hacer alpinismo con la bici.

Y cuando pensábamos que nos habíamos pasado la dichosa Cimbarra y estando a solo 3 o 4 kilómetros de final de ruta llegamos al famoso y precioso sitio. Increíblemente bello, un sitio que hay que conocer, pasear o llevarse un bocata y comértelo allí mirando el paisaje y la naturaleza.

Un salto de agua que hace un pequeño charco/estanque en la parte de abajo y que además se puede visitar desde arriba, desde abajo, subir andando por unas escaleras, y admirar desde muchas vistas.

David que no sufre el vértigo que tengo yo se ponía en el borde para hacerse fotos en las que se apreciara lo bonito del paisaje y al final con mucho cuídado barra miedo nos hicimos los dos fotos con el fondo del barranco de fondo de foto. Desde que cambié la cámara de fotos familiar por la Gopro hemos ganado en cantidad de fotos y cantidad de fotos en movimiento pero no en calidad, pero en días con paisajes como los del domingo pasado en Alcaraz y más los de hoy en Despeñaperros echo y mucho de menos una buena cámara con un buen zoom, con opciones como hacer fotos panorámicas o otros efectos.

Para finalizar la jornada nos quedaban 4 kilómetros hasta el coche que nos supuso manchar las bicis con barro al pasar por una zona muy embarrada que me hizo poner un momento el pie en el suelo. Fue un día, normal respecto al entrenamiento que hacemos últimamente pero muy superior a cualquier otro martes que nunca montamos en bici, por eso ya es suficiente y además hemos conocido una zona nueva que nos ha encantado y prometido volver para hacer una ruta más larga y seguir conociendo más zonas dentro de Sierra Morena. Aprenderemos historia y relacionaremos la zona con el "paisano" Tío Camuñas, la nombrada Batalla de Las Navas de Tolosa o el cinematográfico Curro Jiménez.

2 comentarios:

La Aldeilla dijo...

Con vuestro permiso he enlazado estas rutas en nuestro blog y facebook, muy buena la ruta . Un saludo

Francisco Belinchón Zaballos dijo...

Ok, sin problema.