domingo, 13 de mayo de 2012

Accidentadas zetas en La Pedriza.

Para hoy tenía ruta en La Pedriza, volvía por segunda vez en 7 días, para aprovechar que estaba en Madrid, con la bicicleta y a 6 días de la prueba, era un desperdicio perder la oportunidad.

Pensé en hacer una ruta corta, empezar en Cantocochino y no subir a la Nava Grande, lo que dejaba la ruta en unos escasos 27 kilómetros pero con el mismo desnivel que ayer en 155 kilómetros.

Lo peor era la sensación que tenía en las piernas y sobretodo en los brazos, estaba más colorado que el segundo día de vacaciones de un alemán en la playa, rojo como el traje. Cuando salí el sábado por la mañana de Alcázar llevaba manguitos pero en la parada del desayuno en Lillo me los quité por el calor, desde ahí, sobre las 9:00h.  hasta las 16:00h. de la tarde que llegué a Vallecas me dio tiempo a quemarme bien quemado.

Hoy nos levantamos sin prisa, puse el despertado a las 7:00h. pero dejé que los niños de fueran levantando poco a poco, desayunado despacio, y se vistieran a su ritmo, tenían ganas de ir al campo a escalar piedras, llevar los bocadillos, etc... teníamos que bajar todos los trastos al coche, cargar la bici y llegar a Manzanares del Real.

Yo había calculado llegar a las 9:00h. y llegábamos al acceso al parque regional a las 9:30h. buena hora si no fuera porque a diferencia del frío y mal tiempo de la semana anterior hacía un día fenomenal de sol y de calor, un día que había hecho que fuera el doble de gente que el domingo anterior. Nos tocó esperar y hasta las 11:00 no pasamos y hasta las 11:30 no pude empezar la ruta después de prepararme.

En el parque solo puede haber un número determinado de coches al mismo tiempo y cuando se llega al máximo no dejan entrar otro hasta que no sale uno, es como los parking de las ciudades, una vez llenos los aparcamientos toca esperar. Cuando nosotros salimos sobre las 15:00h. había una fila enorme de coches esperando para pasar, no sabría decir si ya habían comido o su intención era ir a comer allí pero que paciencia hay que tener para esperar al sol dentro de un coche a que salga otro para pasar tu.

Mientras todos se bajaron al río a dar un paseo yo me encaré a las zetas para hacer el recorrido como a mi me gusta, en sentido antihorario, empezando por las zetas y bajando por el Collado de los Pastores.

Una ruta corta pero concentrada, este fin de semana iba a hacer dos rutas, y las dos en el mismo orden que los entrenamientos, primero una larga y sencilla metiendo horas en las piernas y otra en esta ocasión corta para no cansarme mucho y por no tener mucho tiempo pero con más desnivel para meter fuerza en las piernas. El fin de semana pintaba perfecto. Con un paseo a la Alameda de Cervera, unos 20 kilómetros llanos el martes 15 que es San Isidro y festivo en Alcázar daríamos por terminado todo el entrenamiento y una buena parte de la aventura con la bicicleta.

Las sensaciones volvieron a ser distintas al día anterior, otra vez largas subidas, otra vez distancias de muchos kilómetros sin parar, y como no llevaba ninguna ruta cargada porque el recorrido no tiene ninguna pérdida y menos si lo has hecho la semana anterior, en cada curva pensaba en si faltaban muchas zetas o sería la última.

La rueda trasera seguía sin convencerme, no entendía como tenía la sensación de que agarraba menos que la mía, cuando dicen que las rígidas son mejor para subir y que las dobles penalizan mucho... pues si me hubieran dado en ese momento mi Canyon la hubiera cambiado inmediatamente, y eso que la mayoría de las veces subo con la suspensión sin bloquear, se me olvida bloquearla y cuando me acuerdo no lo hago porque se que luego se me olvidará hacer lo contrario en la bajada.

La primera parada fue en el comedero de los buitres, en todo el trayecto no adelante a nadie y nadie me adelantó, solo me crucé con gente, con muchos ciclistas que hacían la vuelta en sentido horario, debe ser más popular cuando yo creo que es al contrario.

Me comí una barrita, me subí a una piedra para hacer unas fotos y admirar el precioso paisaje en un día despejado y continué la breve bajada y posterior subida hasta el Collado de los Pastores.

Según iba haciendo la ruta iba pensando en lo increíble que me parecía que la semana anterior había dado dos vueltas completas aquí mismo, y que hoy me estaba costando más dar una corta que el día anterior venir a Madrid en bicicleta desde Alcázar y es que son rutas distintas, hay quienes se preparan para un tipo de ciclismo y quienes para otro. Lo que quería es luchar contra las ganas de descansar, hacer el recorrido con pocas paradas, con pocos descansos, con pocas ganas pero sin dejar de pedalear, tener la pelea en la cabeza pero conseguir ganar a la cabeza y las ganas de dejarlo, era la otra prueba, la psicológica.

Finalmente llegué al Collado de los Pastores y según coronaba vi en lo alto a dos ciclistas agachados sobre una bicicleta intentando arreglar algo, mientras llegaba me fije que eran dos Canyon, además dos negras y una con las ruedas grandes de 29'', me fijé descaradamente en las caras y efectivamente reconocí a uno de los dos ciclistas, era un compañero de fatigas de un foro de bicicletas ForoMTB que he seguido estos últimos meses por ser un participante en esta edición de el Soplao y escribir sus historias, crónicas y entrenamientos de una manera realmente divertida y entretenida.

Sabía que había estado más veces intentando dar tres vueltas completas a las zetas pero siempre le sucedía algo, y también sabía que este domingo lo iba a intentar por 4 o 5 vez así que cuando lo vi me acerqué a saludar y ofrecer ayuda.

Me presenté y pregunté por lo que ocurría, ellos también me conocían por el nick en el foromtb y tras las presentaciones me di cuenta de que les podía ayudar y mucho, llevaba en la bolsa de mi sillín un eslabón rápido para una cadena de 10 piñones.

Aunque iba con la Cube de Belén de 9 piñones llevaba las herramientas de mi bici así que tuvo la suerte de que yo pasara por allí y se la ofreciera, les pregunté por la bici, por las 29'', por las bicis de dos platos, por el cambio sram respecto al shimano, por la ruta, etc... pero la verdad es que ellos estaban más preocupados por la avería que por mi conversación y como me estaban esperando abajo y no iba mal de tiempo, podía incluso batir la marca de una ruta igual que había visto en wikiloc, empecé la bajada al coche.

Quedaban apenas 10 kilómetros cuesta abajo en los que no iba a tener que dar pedales. Solo controlar la bici que tan poca confianza me inspiraba e iba algo incómodo.

No quería arriesgar precisamente por no ir seguro e ir solo, y no pillé mucha velocidad aunque la velocidad máxima marcó el GPS 48 km/h. y pueda parecer mucho seguro que es un momento puntual en alguna recta muy segura.

Paré en una fuente que había en una curva a tirar mi agua caliente y llenar el bidón con agua limpia y fresquita y seguí para abajo.

Recordaba del domingo anterior que al final de una recta que había una curva a la izquierda había un surco en el camino hecho por el agua muy profundo y feo. El domingo anterior la primera vez que pasamos David iba delante y me fije que se me quedó mirando para atrás para ver como pasaba yo, la segunda vez iba yo el primero y cuando llegué a este punto pase bien, despacio pero bien, y miré para atrás para ver si él también pasaba bien, y este domingo recordaba el sitio exacto. Recordaba la sensación con la Canyon de clavar la rueda delantera pero saltar el bache con la inercia y al entrar la rueda trasera como la bicicleta primero se doblaba para hundirse en el agujero y luego se empujaba para arriba la suspensión teniendo la bicicleta siempre sobre el suelo.

Desde el principio de la recta vi al fondo el socabón, me fijé en el sitio por donde había pasado las otras veces, pero me daba miedo pasar con la bici de Belén por aquí, la Canyon es más flexible y para sitios complicados la bici responde mucho mejor, entonces empecé a frenar para llegar despacio y vi que en vez de por el interior por el exterior de la curva el surco era algo menos profundo y más fácil, me abrí y sin dejar de frenar crucé por esta esquina.

Al llegar aquí crucé frenando y derrapando con la rueda trasera, la horquilla Reba de Belén su hundió bien al entrar en el socabón y la salida también perfecta recuperando el recorrido de la horquilla pero en ese momento entraba la rueda trasera, esta sin suspensión derrapando por ir frenando y con un golpe seco al entrar, luego la salida de la rueda trasera fue lo peor, se atravesó la rueda y me fue desplazando la bicicleta mientras patinaba por la graba del borde del camino hasta dejarme la bicicleta en perpendicular al camino, me había hecho lo que se llama "la tijera" en los camiones trailers, solo me quedaba ser un experto y muy hábil manejando la bicicleta para hacer tipo marabares con ella o caerme, esta segunda opción que es la que no quería era la opción que iba a ocurrir. No se si llegué a frenar de más, o si directamente al girarse la bicicleta fue cuando me lanzó disparado hacía delante, pero adelanté a la bicicleta, dio la bici como un golpe, empujón o algo así, como si la bicicleta me escupiera de encima suya y aterricé con las palmas de la mano, con los brazos estirados, rozándome algo el brazo y dándome un golpe importante en el hombro derecho.

No me he caído nada más que otra vez en un camino de arena que me pasó algo similar, suelo ir despacio cuando lo veo complicado y no me vergüenza bajarme de la bici si creo que me puedo caer, he analizado el track y arriba cuando comencé este tramo iba a 38 km/hora, en el punto de la caída frené mucho y me llegué a quedar a 22 km/hora (en una bajada rápida es casi parado) y después me quedé a 0 km/hora, la bicicleta se había parado en seco y el ciclista más en seco aún.

Las manos me las salvaron los guantes, sin guantes no quiero ni pensar que me hubiera pasado, pero aunque no tenía ningún corte, solo una poca de sangre en el codo de un roce me dolía bastante el hombro.

Yo jamás me he roto ningún hueso, nunca he tenido una escayola, me eché algo de agua limpia y fresca en la herida y viendo que la bicicleta estaba bien y yo podía montar y no había nadie para ayudarme continue para abajo después de hacer unas fotos para inmortalizar el terrible momento.

Pensé en muchas cosas, pero después de pensar en la mala suerte de caerme, en la buena suerte de estar medio bien, en Belén y los niños que estaban abajo, en pedir ayuda, en no pedir ayuda, luego me detuve un buen rato en otro dato, estaba a solo 5 días para irme a Cabezón de la Sal y a solo 6 de comenzar la gran prueba, muchos fines de semana sacrificados para que a falta de estos días todo se fuera por tierra, nunca mejor dicho, que dolor físico y psiquico.

Todavía paré en otra fuente, las sensaciones eran de poco dolor pero de movimientos que no podía hacer, estaba asustado, me volví a lavar, no quería rascar y quitar toda la tierra por el dolor pero sabía que había que hacerlo.

Cuando llegué a la zona de aparcamiento del coche al primero que vi fue a Marcos que gritó ¡Papá!, entonces le dije que me había dado un tortazo grande pero no se lo creía hasta que le enseñé el codo con sangre, se quedó impresionado ¿y no has llorado?, casi Marcos pero me aguanté y no lloré, y salió corriendo para llamar a Paula y Belén para que lo vieran. Belén tenía un pequeño botiquín con suero y gasas para limpiarme y también con yodo para desinfectar y proteger la herida.

Quedaba subir la bici a la baca del coche, que dolor, y conducir 200 kilómetros hasta Alcázar, en casa decidí acercarme al hospital para que me hicieran unas radiografía y que me confirmaran si tenía o no algo roto. Hasta que punto iba a poder ir al Soplao el sábado. Ya había informado de todo al compañero de equipo y David estaba igualmente preocupado, ya había empezado a decir a su familia que no iba a presentarse a la prueba, el reto era de los dos y si fallaba uno fallábamos los dos.

En el momento de escribir esta entrada solo puedo decir que voy a ir a Cabezón de la Sal el viernes por la mañana con la bicicleta en el coche. Si el sábado por la mañana a las 8:00h. tengo fuerzas y no dolores para pedalear intentaré tomar la salida, todo apunta a que si voy a poder hacerlo, del domingo noche cuando salí del hospital al lunes noche cuando escribí esto los dolores se han reducido a la mitad. El descanso, el tener el brazo inmovilizado, no mover el codo, el ibuprofeno están haciendo milagros.

Ahora casi que le voy a temer más a los 4.500 metros que voy a bajar durante unos 80 kilómetros que a los 4.500 kilómetros que voy a tener que subir en otros 80 kilómetros,.... bueno ahora así escrito me dan miedo las dos cosas, pero por motivos distintos.

5 comentarios:

El Silent dijo...

que mala suerte, espero que te repongas y estés al 100% en la prueba!

El Silent dijo...

Por cierto, me acabo de dar cuenta mirando las ultimas entradas, has cambiado de bici?

Francisco Belinchón Zaballos dijo...

No, esta Cube es la bici de mi mujer, la mía estaba averiada, me ha costado cambiar el freno trasero completo, maneta , pinza y cableado. El sábado la prueba de los 10.000 la hago con mi Canyon que ya la tengo lista, sin probar y un poco a la aventura después de la caída pero voy con mi bici más seguro y cómodo.

Fran Lorente dijo...

Creo que no debes preocuparte de cara al Soplao..la caida te va a obligar a descansar esta semana, a relajarte y a preparar bien la llegada a Cabezon. En una semana los dolores se te habrán pasado, y la emocion y adrenalina te van a quitar lo que quede! En la ruta, muy importante, ir con tiempo antes de la salida, y no salgais flechaoss..tomaros la ruta con calma, sobre todo hasta el avituallamiento anterior al primer Moral..en este punto es cuando comienza lo realmente duro..y os dareis cuenta de la dureza real de esta prueba. Una vez arranqueis de este avituallamiento, os quedaran unos 35kms de subidas, con una media del 10%..Y es cuando tiene que funcionar la cabeza. Mucho animo, mucha suerte y mucha paciencia. Lo vais a lograr!

Francisco Belinchón Zaballos dijo...

Gracias, ya contaré como ha ido todo por las mañanas duele el hombro pero a lo largo del día se pasa el dolor.

El tiempo no va a ayudar pero contaba con el factor emoción y adrenalina que hablas para superar el reto, si se pedaleara con adrenalina tendría que dejar que salieran los demás con ventaja para no esperarles demasiado tiempo en la meta.