domingo, 16 de septiembre de 2012

Subida a La Bola del Mundo.

Otra de las cosas para las que aprovechamos el viaje a Madrid de este fin de semana es para preparar una ruta dura de cara al próximo reto de participar en condiciones favorables en la Titán de la Mancha 2012.

La ruta elegida era subir a Alto de Guarramillas más conocido por el nombre de La Bola del Mundo igual que se hizo en el final de la penúltima etapa de la Vuelta Ciclista a España de este año pero nosotros subiríamos varias veces.

Había pensado en subir tres veces y hacer los 3,4 kilómetros de distancia y los 400 metros de desnivel, había pensado que Belén sería capaz de subir una vez y mientras yo podía subir dos veces, y luego una tercera dependiendo del tiempo, había pensado en llevar a los niños a la sierra a coger moras con los abuelos, y había pensado en invitar a subir a mis cuñados, uno monta de vez en cuando y el otro participa en duathlones y triathlones, aunque siempre dice que en la bici es en lo que más flojea.

Cuando sonó el despertador a las 7:00 am. no me lo podía creer, por qué esto no lo habíamos planeado pero nos salió la oportunidad de salir por la noche sin los niños y nos acostábamos a las 4:00 am y sin trasnochar mucho por miedo a lo que ocurriera a la mañana siguiente en la bici, habíamos dormido 3 horas máximo, la cena de la noche anterior fueron tapas y alguna copa, el desayuno un plátano para cada uno y ni un vaso de leche, fatal para la bici y la mañana que nos esperaba.

Cargamos las bicis y salimos con muchísimo sueño al encuentro de los niños y resto de familia.

Llegamos a Cerceda y allí nos separamos por grupos, los niños con los abuelos, prima y Montserrat para andar, coger moras y comer en el monte, Álvaro para coger su bici de carretera y subir hasta el puerto de Navacerrada, y Belén y yo seguimos con el coche para empezar arriba del puerto las subidas a la bola.

Pero teníamos tal agujero en el estómago y tanto sueño que paramos primero en una pastelería para compartir un montón de bollos de chocolate, crema, y lo que tuvieran que entre lo que ya habíamos desgastado y lo que íbamos a desgastar el azúcar no se iba a convertir en nada.

Bajamos las bicis del coche y nos preparamos mientras que veíamos a muchos senderistas con sus mochilas, había muchas familias y con muchos niños, y pensé que en la próxima ocasión que subiera sería con Paula y Marcos y si hubiera nieve casi que más divertido para ellos.

Belén estrenaba un traje nuevo y un pañuelo que le habían regalado el día anterior en Festibike al suscribirme por 4 meses a la revista Biker.

Engrasé la bici, dimos un par de vueltas al aparcamiento para empezar a mover las piernas y nos fuimos a la "salida".

Yo iba mentalizando a Belén para que no se asustara cuando viera la primera rampa, que no todos los tramos son igual de duros, incluso cuando llevas un rato subiendo aprendes a diferenciar los tramos y cuando llegas a uno de un 10% de desnivel lo consideras un descanso valorando como duros solo los que pasan del 15% o algunos incluso del 20%.

Al principio de la subida hay una valla para impedir que pasen los coches esto hace que que tengas que empezar en parado, esperé a que arrancara Belén poniendo la bici en perpendicular a la subida y una vez enganchado empezar a subir.

Empecé con ellas los primeros 20 metros pero me despedí para llegar arriba a mi ritmo, después de la primera zeta miré para abajo y vi como iba despacio pero subida en la bici, tan despació que creí que no sería capaz de llegar arriba, grité todo lo que pude intentado animarla y me escuchó pues levantó la mano para saludar.

Durante mi subida fui adelantando a todos los que iban andando, y a algunos de los de bicicleta, subía a un ritmo creo que muy alto, entre 7 y 8 km/h, sin cenar, me acaba de comer 4 bollos, y dormido solo 3 horas... llevaría uno de los tres y casi medio kilómetros que tiene toda la subida y ya dudaba de que fuera capaz de subir una vez.

Por lo menos no me adelantaba nadie, y veía a alguno andando empujando la bicicleta por las rampas sobretodo en las curvas, hasta que llevando por lo menos dos kilómetros y en una de las más duras que acabé de subir noté que me mareaba y me tuve que bajar rápido de la bicicleta, bebí un poco de agua y me quedé quieto pensando en si seguir o irme a casa... me convencí de que mínimo una vez costara lo que costara y me subí a la bici, casi no puedo ni arrancar del desnivel y los primero metros estaba igual de mareado hasta que cogí otra vez ritmo y completé la ruta. Descansé unos minutos y comprobé que había subido en 33 minutos parada intermedia incluida.

No se en cuanto tiempo lo subirían los profesionales con bicicleta de carretera pero me gustaría saberlo. Alguien que monta a diario, que entrena para hacer esto, que tiene mucha gente detrás entrenando y cuidándolos, que cobra por hacer esto, que lleva una bicicleta que pesa justo la mitad, y muchas más cosas... ¿cuanto tardó Alberto Contador en subir este tramo? yo 33 minutos con una bici de 12,5 kilos sin pedales, sin dormir, sin comer, .....

Me preocupó la Titán de la Mancha 2012. Dentro de una semana tengo que hacer 230 kilómetros y 3.000 metros de desnivel y al ritmo de un grupo de casi 100 personas que no conozco a más de 10 y hoy he tenido que descansar para subir 3,5 kilómetros, ya se que no es lo mismo y todos los condicionantes pero me dio que pensar.

Descansé un ratito junto a otros muchos ciclistas que habían subido en grupo y bajé al encuentro de Belén. Pero me dio una sorpresa, y es que en la penultima rampa me la encontré, despacito, haciendo eses en mitad de una pared, con ganas de llorar por el esfuerzo que estaba haciendo y con ganas de bajarse pero sin hacerlo. Giré despacito pues no había cambiado y bajaba aún con el plato pequeño me puse en paralelo y empecé a subir yo ya descansado mientras la animaba, no me podía creer lo poco que le había sacado.

La gente se quedaba alucinada viendo como subía, iría a 4 o 5 km/h. y haciendo eses pero se apartaban y la animaba todo el mundo, uno la gritó que se quitaba el sombrero y literalmente se lo quitó a su paso, tenía la cara roja y no podía hablar pero llegó arriba conmigo mientras la animaba sin parar. Al llegar estaba muerta pero contenta, descansó un rato y miré el reloj, había tardado 47 minutos en subir.

Descansamos y empezamos a bajar, despacito y con miedo, ella prefiere subir a bajar, no va segura del todo en las bajadas y en rampones de este nivel menos aún.

Llegamos abajo y justo al frenar en la barrera que para a los coches vimos que llegaba Álvaro, había subido desde Cerceda en el tiempo en el que nosotros habíamos bajado las bicis del coche, cambiado y subido y bajado a la Bola del Mundo. Venía cansado después de la subida, había hecho más kilómetros aunque mucho menos duros, pero ya llevaba un buen calentamiento.

Álvaro no conocía la subida hasta las antenas del puerto y cuando vio la primera rampa me dijo que él seguro que no podía subir por ahí. Las bicis de carretera llevan otro desarrollo, su plato pequeño que decía que nunca había tenido necesidad de poner era casi del tamaño del mediano mio y yo subía en el plato pequeño, además aunque lleva practicando deporte desde siempre, fútbol, duathlon, corre, etc... su bicicleta es bastante sencilla, la más básica que venden en Decathlon para carretera de hace unos años y acaba de ponerse los pedales automáticos, quiero decir que la bici tampoco es su deporte.

Decía que ya había hecho una buena ruta y no iba a poder subir con esa bici, los automáticos y el cansancio hasta lo más alto. Insistí en que me acompañara mientras Belén nos esperaba en el coche, que no podía irme con una sola subida y que como estaba cansado podíamos subir los dos al mismo ritmo. Le mencioné su tierra, que Belén ya había subido, que iba a subir dos veces, que le iba a ayudar para subir al mismo ritmo y terminé por animarle.

Para empezar le ayudé a arrancar, me bajé de mi bici y le sujeté hasta que arrancó y cuando estaba enfilado para arriba le solté, pero no había cambiado aún y a las dos pedaladas calló al suelo. Eso me sonaba a retiro inmediato.

Belén allí mirando y descansando de la tensión de la bajada, Álvaro mirando la primera rampa y preguntándome su toda la subida era así, y yo con ganas de volver a intentarlo. Les dije, yo me voy para arriba, mirando a Belén, tu haz lo que quieras pero creo que estás capacitada para volver a subir tranquilamente y si quieres a mitad descansas y cuando quieras bajas pero si no lo intentas vas a estar una hora sola en el coche, por lo menos sube media montaña y luego bajas o bajamos juntos, y mirando a Álvaro, esta primera rampa es de las más duras, luego suaviza un poco, las hay más suaves y también un par de ellas con más pendiente, intentalo que alguien de Bilbao que haya llegado hasta aquí y se de la vuelta puede salir hasta en la TV, yo te espero arriba.

Arranqué y me fui a mi ritmillo para arriba mucho más relajado que la primera vez. Nada más empezar se puso un hombre de unos 50 años con una bici de carretera a mi lado y me preguntó que si todo era así, que venía de hacer una ruta larga y no sabía si iba a poder aguantar con su desarrollo, le conté mientras ibamos subiendo en paralelo las distintas rampas y empezamos a subir juntos.

Este hombre estaba entrenado, era mayor que yo pero se notaba que no llevaba 4 días con la bici como es mi caso, que se cuidaba y no venía de una fiesta como yo.

En la primera zeta vi que Álvaro que había hecho la primera rampa andando se había subido a la bici y ya iba montado, le grité todo lo que pude desde un poco más arriba y luego me contó que si que me escuchó, pero avancé un poco más y al mirar para abajo vi que Belén ya iba 100 metros por delante de Álvaro, lo había adelantado y subía fenomenal, también le grité dándola muchos ánimos y seguí hablando con mi nuevo amigo.

Que diferencia más grande, esta segunda subida iba casi sobrado, podía apretar un poco más pero no me quise quemar como en la primera subida, íbamos en paralelo hablando y charlando aguntando la respiración perfectamente, me contó de donde era, de donde venía, que hacía allí, yo le conté, mi historia, mi segunda subida, el blog, mi cuñado, mi mujer más atrás.... y cuando nos quisimos dar cuenta estábamos arriba de charla.

Ahora si estaba contento, en la Titán de la Mancha 2012 volvía a tener opciones de terminarla con garantías para mi y para mis compañeros de ruta.

Esta segunda vez se me olvidó mirar el tiempo es posible que tardara algo más, o quizá menos por no parar a descansar como la primera vez, pero lo importante no eran los tiempos, eran las sensaciones. Descansé muy poco tiempo y tiré para abajo para ver que había pasado con Belén y Álvaro.

Un poco más abajo que de lo que encontré a Belén vi a Álvaro sufriendo mucho dando una curva, iba realmente despacio, con la cara muy desencajada pero lo estaba consiguiendo, sin parar me di la vuelta y me puse en paralelo a él. Como curiosidad al hacer eso varios senderistas que subían andando me decían que como hacía eso de volver a subir, me preguntaban si iba tan sobrado y que si era el más duro de todos los ciclistas que habían visto, me reía y me puse en paralelo a Álvaro.

Él no podía hablar, lo noté y no le pregunté por Belén, sabía que si le dejaba solo, y luego me lo confirmó, se iba a bajar de la bici y subir andando y quería que subiera montado, empecé a animarle y relatarle lo que faltaba, ¡vamos esta rampa y luego suavia un poco! ¡vamos esta es la antepenúltima y luego un llano!, ¡vamos que quedan solo dos rampas! cuando íbamos a adelantar a algún grupo andando gritaba yo para que se apartaran para que él no tuviera que hablar y luego en la última rampa le decía que ya no se podía bajar aunque reventara allí mismo. Me puse dos metros por delante de su rueda y si veía que me separaba mucho aflojaba, adelantábamos a gente andando y le animaban a él notando que era quien estaba sufriendo y por fín llegamos arriba.

Nos abrazamos, le ofrecí un gel de azucar que no quiso, agua, descansar, y me confirmó que antes no podía ni hablar, que Belén se había parado en una curva y le había dicho que nos esperaba allí sin subir porque no la apetecía más. Me contó que era lo más duro que había hecho nunca, que le había parecido bestial pero que todavía le preocupaba la bajada. Le dije que yo bajaría despacio para ir con él y que no pasaría de 20 km/h. Nos hicimos unas fotos y empezamos a bajar, una curva antes de la que había encontrado a Álvaro estaba Belén descansada y riendo disfrutando del paisaje que no había visto ni en su primera subida ni en la bajada.

Paré y después de hablar un rato y mirar para arriba y no ver a Álvaro pensé que se había caído, había bajado máximo 1 kilómetro y no aparecía, al decirle a Belén que iba para arriba a buscar a Álvaro apareció en una curva, bajaba casi parado, desenganchado y se quiso parar para descansar con nosotros. Nos dijo que si la subida le había parecido bestial la bajada le había parecido peligrosa, mucho peor que la subida, y que la bici sufría más, las vibraciones, sus brazos, todo estaba agotado de bajar, en esa curva bajó una rampa andando y luego se enganchó otra vez.

Belén y yo paramos en otra curva para hacernos unas fotos con una vacas pastando y le vimos adelantarnos, pues después de la foto, de arrancar y de bajar al ritmo de Belén todavía llegamos abajo los tres juntos. Bajaba Álvaro muy despacio, realmente muy despacio. Nos dijo que no volvería a subir allí arriba, que era algo excesivo, yo pensé que si no fuera la hora de irnos volvería a subir una tercera vez, y seguro que más cómodo que la primera y la segunda vez. Incluso si iba al ritmo de Belén tardando tres cuartos de hora en vez de media hora estoy seguro que Belén podría subir conmigo. Ya me ha sorprendido en muchas cosas en muchas ocasiones y con un poco de ánimo Belén hubiera estado arriba otra vez.

Álvaro tenía que seguir bajando hasta Cerceda, pero ya una bajada más normal, y nosotros desmontar las bicis, subirlas al coche y cambiarnos de ropa para ir a comer con la familia. Después de comer apareció el sueño y o nos íbamos deprisa a casa tomando varios cafés o me dormía en mitad de la sierra de Guadarrama y no me despertaba ni a golpes.

Otra curiosidad de la subida es que el asfalto estaba lleno de nombres de ciclistas por la subida la semana anterior de la Vuelta Ciclista a España, pero también vi dos palabras conocidas en esta tierra, una es Socuéllamos, un pueblos cercano a Alcázar de San Juan y otra Titán, cosa que me corroboró que estaba haciendo el entrenamiento adecuado para el próximo día 22 de septiembre.

PD. Después de escribir la entrada he visto el video completo de la subida, los más rápidos han subido en 15 minutos, los más lentos... eso es la mitad de lo que he tardado yo. En la primera vuelta fui a una velocidad media de 6.6 km/hora para hacer el recorrido contando con el tiempo que tuve que parar, en la segunda subida no controlé el tiempo. Mi impresión es que me parece una barbaridad subir en 15 minutos y algo impensable para mi, pero que si yo tuviera 30 años, llevara 20 años entrenando, etc... lo veo algo muy real y posible, más normal que el más lento del pelotón que tardaría más de 20 minutos y esa diferencia ya la veo un poco escasa.

2 comentarios:

El Silent dijo...

Tengo entendido que esa subida es bastante dura.. un saludo!

Francisco Belinchón Zaballos dijo...

Si, es bastante durilla, hay tramos de mucho desnivel, es normal ver a muchos ciclistas empujando la bici, pero también es bonita, tanto el sitio como la ilusión de intentar llegar sin bajarse, la zona de la sierra de Madrid, Guadarrama, para mi de las más bonitas donde he montado, El Escorial, Manzanares del Real, Cercedilla,...

Cuando la hice con David desde Cercedilla durante este invierno creo que marcó un principio en nuestros entrenamientos.