domingo, 29 de abril de 2012

Volvemos a Riópar.

Después de la buena ruta que nos metimos la semana pasada por la Sierra del Segura, Alcaraz-Riópar,  este fin de semana hemos querido repetir y confirmar o no confirmar las buenas sensaciones que tuvimos el domingo anterior.

La idea original era ir a Madrid para hacer la ruta de las zetas de La Pedriza pero dos veces... si se nos daba muy bien podría intentar el record mundial de tres veces.

Pero la información del tiempo era que iba a nevar, y luego nos confirmaron varios amigos que estaban por allí que había nevado e iba a nevar más, si en Cercedilla y Manzanares anunciaban nieve arriba en lo alto de la sierra de Guadarrama la nieve tenía que ser mucha.

Por esto el último día a última hora cambiamos de planes. El sábado por la tarde ninguno de los dos podía mirar rutas y hasta el sábado por la noche no elegimos que hacer al día siguiente.

Vimos dos o tres rutas interesantes, queríamos que pasaran de los 100 km y que se aproximaran a los 3.000 metros. Buscando vimos una con buena pinta pero que para nuestro gusto tenía el mismo defecto que la que hicimos la semana anterior y es que el recorrido de regreso es el mismo que el de ida, y con lo grande que es la sierra, con la cantidad de caminos, montañas, bajadas, subidas, pueblos, arroyos, etc. que tiene la sierra y lo poco que conocemos nos parece un desperdicio ir y volver por el mismo camino.

Por esto una ruta ya existente la modifiqué, añadí más vuelta al principio para acercarnos a Paterna de Madera, conociendo así un nuevo pueblo, además de subir al repetidor del pueblo, una subida larga y dura con unas vistas desde arriba increíbles, quedando en el centro de dos cuerdas y viendo dos valles preciosos desde lo alto, vuelta por otro carreterín hasta otro puerto, bajar a Riópar, volver a Alcaraz por un sitio nuevo para nosotros, incluso pasar por un último pueblo antes de llegar al coche.

El día comenzó como siempre con prisas, esta semana ninguno de los dos había hecho nada, las bicis nos las íbamos a llevar con el mismo barro que nos trajimos el domingo anterior de Alcaraz, bueno... David la tuvo que limpiar para llevarla a arreglar, en realidad más que arreglar a dar un paseo a la tienda porque hacer a la bici la hicieron poco, a David si le cobraron dinero pero la bici se quedó con más ruidos de los que llevaba. Eso de arreglar una cosa rompiendo otra te asegura la vuelta del cliente, o quizá no.

El domingo anterior terminó con una avería en el cambio por que una vez metido el plato pequeño no cambiaba al mediano y en la tienda le dijeron que era un fallo de diseño del cuadro, es decir, más de un año después y habiendo vendido miles de bicicletas iguales una tienda de Alcázar descubre que los alemanes han fabricado un cuadro mal diseñado, que mal repartido está el mundo deberían contratar en la fábrica Canyon ingenieros tan listos como este.

Como cuando soltó que los cascos de gama alta solo los venden en tallas grandes y como David tiene la cabeza pequeña el casco le queda grande, es como decir que para ganar un tour o ser como Contador o Indurain hay que ser cabezón, y no, cabezota si puede ser pero que yo sea cabezón no significa que tenga que ser bueno en la bici, si ese día no te quedan cascos de otra talla puedes decir al cliente que venga otro día, encargarlo o directamente decir la verdad y no inventarse una historia absurda y sin sentido.

O como cuando te dicen que los cambios de gama alta de la marca Shimano del modelo XT en adelante solo venden los pulsadores en parejas y con ventana para ver el piñón que llevas, y luego te metes en páginas de venta por internet y compruebas que puedes elegir con o sin ventanilla, el derecho, el izquierdo o los dos, etc.

Pero el remate en el caso de David es que le cobran 58 pavos por no hacerle nada, le apretaron un tornillo un milímetro por no saber que le pasa, y le cambiaron las pastillas de freno, pero dándose las circunstancia de que las últimas veces las pastillas las ha cambiado David, incluso yo que soy menos manitas las he cambiado a mi bici, pero además David lo hace perfecto aprovechando cada vez que las cambia para cambiar el aceite y purgar los pulsadores cosa que no le hicieron en la tienda, allí solo le quitaron las dos pastillas y puesto las dos nuevas.

En resumen bajamos las bicis del coche intentamos empezar a andar y comprobamos que lleva las dos ruedas pero más la delantera frenada, pero frenada como jamás he visto yo una bici, le dabas fuerte para dar vueltas y no giraba más de 5 veces antes de frenarse en seco, ¿traes la bici de la tienda y vienes así de frenado? ¿que mierda de reparación te han hecho? ¿será gratis? y cuando más le preguntaba más negro se ponía David, 58 euros por 10 minutos de trabajo, creo que hay ingenieros en la NASA que cobran algo menos.

Poco a poco vamos aprendiendo a reparar muchas cosas pero para alguna emergencia o alguna cosa más complicada o que requiera alguna herramienta especial tendremos que buscar alguna tienda de confianza en la que no intenten tomarnos el pelo o llamarnos tontos, que uno intenta disimular y cuando sabes que te están engañando hacer que no te das cuenta para salir del paso y solucionar el problema para que te atiendan bien y resulta que llega un momento en el que ya se quiere abusar y realmente se creen que eres tonto del todo y no te estas dando cuenta del engaño.

Salimos con la rueda frenada y era tal el ruido que yo iba con los cascos de música y me molestaba el ruido que llevaba David en la bici que no me dejaba escuchar música, era bestial. Después de la ruta de hoy estoy más que convencido de que David se hace la ruta de El Soplao, se hizo 125 kilómetros y más de 2.700 metros con una bici que era como si fuera tirando de un carro, por mucho que se describa el sonido es para verlo, a mi me daba pena, si fuera yo me habría bajado de la bici, cabreado mucho más con el "mecánico", era como ir dando pedales y frenando al mismo tiempo.

Centrándonos en la ruta, habíamos quedado a las 6:30h. y a las 6:25h. le mandé un mensaje a David para decirle que me iba a retrasar 5 minutos, pero este fue el sonido que utilizó para despertarse, se había dormido. Salimos tarde y cuando quisimos empezar era más de media hora después del domingo anterior. Montamos las bicis, nos cabreamos con la mierda de reparación que le habían hecho a David y empezamos la dura jornada.

Como sabíamos que iba a llover nos habíamos llevado los chubasqueros e íbamos bien abrigados, nada de pantalones cortos como el domingo anterior.

Yo la verdad es que quería que lloviera, creo que el día 19 de mayo en la prueba de "Los 10.000 del Soplao" nos va a llover casi seguro, y prefiero tener alguna salida bajo el agua y saber que es dar pedales lloviéndonos a que la primera vez que nos ocurra algo similar sea el día de la prueba, quería tener la experiencia.

El invierno pasado, diciembre del 2010, cuando terminamos el accidentado Camino a Santiago Belén y yo acompañados de David y Carolina nos llovió un día y también nos mojamos bastante pero íbamos resguardándonos y no nos importó hacer menos kilómetros o ir más despacio, pero el día de la prueba en el Infierno Cántabro no podemos parar y dejar de dar pedales por algo tan blandito como el agua o el barro.

La primera parte de la ruta ya la conocíamos, hasta el puerto del Barrancazo, una subida con dos o tres descansos y medias bajadas dando como resultado unos 20 kilómetros y unos 500 o 600 metros positivos ascendidos, luego nos esperaba una larga bajada muy rápida por un camino asfaltado hasta Paterna de Madera.

Este pueblo lo habíamos visto anunciado en carteles en muchos cruces y tenía ganas de conocerlo igual que otros pero ninguna ruta pasaba por allí, o las que pasaban se alejaban mucho, por eso al dibujar yo un trozo modifiqué el trazado para llegar aquí. Desde el ordenador y con el mapa en 3D vi una dura subida a una montaña que parecía muy alta y también dibujé el ascenso, una vez en Paterna y mirando la montaña en cuestión nos dimos cuenta que era la más alta, con unas antenas en la cumbre y todo apuntaba a una subida grandiosa con unas vistas desde arriba espectaculares y no defraudó en nada, nos metimos una pedazo de subida y disfrutamos como niños mirando todo el horizonte desde allí. Después de un plátano, unas fotos y unas risas nos dirigimos al Puerto de las Crucetillas.

Lo de David no es normal, teniendo la rueda que costaba girarla con la mano se hizo los alrededor de 15 kilómetros de subida, suave pero sin parar de un tirón, solo paro cuando llevábamos 3/4 de la larga carretera para esperarme en otro bonito paraje. Desde allí hasta el puerto otra vez sin parar lastrado por la "reparación" del profesional.

Añado en otro inciso a la crónica del día que he leído en muchos foros de internet de "profesionales" del sector que se quejan de la competencia desleal que les hace internet vendiendo piezas a mitad de precio y llevando solo las bicis al tendero cuando se complica la cosa, después de ver lo sucedido y de los muchos casos en los que nos hemos tenido que callar por no discutir no comprendo como todavía se puede confiar en alguien que te da una reparación y te dice que la pruebes por si tienes que volver a llevarla, como si mi bici y mi tiempo fueran un "tío vivo" de feria que va y viene a la tienda por gusto.

Cuando llegamos a Crucetillas eran ya las 14:30 y nos quedaban los 10 kilómetros que hay hasta Riópar por la carretera, todo cuesta abajo pero por lo menos otros 20 minutos se nos iban, el domingo anterior a las 13:00h. estábamos ya en Riópar buscando sitio para comer, se notaba que yo iba más lento, David frenado, y habíamos empezado más tarde.

Decidimos comer allí mismo, llevamos los dos un montón de bocatas y nos sentamos a comer, luego ya no sabíamos si bajar a Riópar o no, pero pensando no solo en lo que nos apetecía en ese momento y en las nubes que nos cubrían la cabeza, sino pensando además en lo que es conveniente para nuestro entrenamiento pensamos en bajar en 20 minutos tomarnos un cafe y volver a subir en una hora.

La distancia por carretera son 10 o 11 kilómetros y unos 600 o 650 metros de desnivel positivo, bajamos los 600 metros y los volvimos a subir pero a mitad de la bajada tuvimos que parar para ponernos los trajes de agua, por fin para mi y por desgracia para David nos empezaba a llover.

Después del café no llovía, pero según empezamos a subir de nuevo en Crucetillas volvió a caer agua y ya no paró en toda la ruta, serían sobre las 17:00h., nos quedaban unos 50 kilómetros para llegar al coche y la lluvia nos estaba calando.

Salpicábamos agua y barro por todos los lados, yo iba pensando en que a la botella si la echaba Isostar sería por las sales porque los minerales ya me los estaba comiendo en forma de barro de lo que salpicaba, las gafas de sol se hicieron tan imprescindibles como en verano para evitar los pegotazos en los ojos pero además a David se le empeñaban y le molestaba para ver, en las subidas lo notaba poco pero en las bajadas notaba que no lo hacía tan fuerte como en otras ocasiones.

Solo nos quedó por hacer la subida a La Almenara pero entre la lluvia y que se nos hacía tarde lo dejamos para otra ocasión. Antes de salir David dijo que teníamos ir sin focos, y aunque empezamos más tarde y la ruta era ligeramente más dura, después de lo bien que se nos dio la semana anterior nos aventuramos a quedarnos a oscuras. Por esto sin arriesgar y que bastante mojados estábamos nos fuimos directamente para el coche.

Durante la vuelta todavía nos quedaban tres subidas bajo la lluvia para llegar al coche, en la penúltima llegando a el Barrancazo por segunda vez en la jornada empecé a tirar algo más fuerte, David no se como no se bajaba de la bici y la tiraba, le empecé a meter metros y metros y hubo un momento en el que le sacaba bastante distancia, yo picado con llegar arriba antes que él seguía apretando hasta que me descuidé de la ventaja que llevaba, a falta de 25 metros, no quedaba ni uno más, veo que se pone en paralelo mio y casi adelantándome me dice que vaya ritmo que llevo y que casi no me coge, ¿pero que hace este tío aquí, le intenté empujar y todavía me quedaron fuerzas para coronar 4 metros por delante de él, si me descuido me hace como a los profesionales que después de 100 kilómetros escapados les adelantan a falta de 100 metros, y con rueda 2.25 y las pastillas nuevas presionando los discos, este tío con ruedas nuevas debe volar.

Aquí en lo alto del Barrancazo y bajo la lluvia todavía nos tomamos una última barrita y después de la foto y de las típicas tontería conseguí que literalmente David se meara de la risa. Haciendo unas bromas tomándome un gel no pudo aguantar más y casi nos ahogamos los dos riéndonos.

Desde aquí solo nos faltaba una bajada por la carretera hasta lo más profundo del Barrancazo y luego una suave y larga subida hasta otro pueblo nuevo, Vianos.

Volvimos a parar esta vez para cambiar la batería del GPS y por la carretera salpicando agua mientras nos mojábamos más y se medio limpiaban las bicis, o por lo menos las ruedas que luego teníamos que meter en el coche hicimos una rápida bajada hasta llegar a Alcaraz, por fin terminaba una ruta larga, dura y con los agravantes de lluvia, poco entrenamiento, rueda frenada y empezar tarde.

Volvimos a poner en práctica los estiramientos, y creo que da resultado para el tema de los calambres, además de un super desayuno, como diría un ratón de mi niñez, supervitaminados, y parar de vez en cuando además de para las tonterías típicas para comer un poco en cada parada y tener siempre algo en el estómago de comida y agua.

La foto de saludo y felicitación final sale borrosa por el agua que se acumulaba en la carcasa de la cámara. Terminamos totalmente empapados, tanto en el exterior como la ropa interior, los pies, calcetines, todo chorreando y aun eso creo que hicimos lo que teníamos que hacer y me alegro de que en un momento en el que nos pensamos dar la vuelta no lo hiciéramos, esto es una prueba de lo que probablemente nos pase en tres semanas, aquí la hemos superado, dentro de tres semanas y con más kilómetros y con más desnivel esperemos también superarla.

Terminamos a las 19:05h. y habíamos empezado a las 9:24h. según el GPS habíamos tardado 10 horas, 7h. y 10' min en movimiento y el resto parados. Habíamos recorrido 118 km. y 2.716 metros de desnivel positivo, en una media de 17 km/hora en movimiento pero en ruta de solo 12 km/hora. Para hacernos una idea si tenemos que hacer 164km en un máximo de 16 horas nos sirve la media de 10km/hora, nos sobraría tiempo, incluso si redujéramos los descansos nos sobraría más, pero esto es solo teoría, la realidad me dice que los descansos me son muy necesarios precisamente para descansar, y que los últimos kilómetros y las últimas subidas no las hago al mismo ritmo que los primeros kilómetros y primeras subidas.

Aun esto la estrategia de la carrera en el último mes ha cambiado, llevaba una estrategia "secreta" que me he replanteado por otra más optimista, ya veremos en la próxima salida que tal se nos da.

El martes que es festivo, día 01 de mayo, nos vamos a Sierra del Parque Natural de Despeñaperros allí haremos una ruta corta para lo acostumbrado últimamente pero seguro que igual de bonita.

3 comentarios:

El Silent dijo...

Menudos gemelos y cuadriceps tiene que tener el chico para hacerse mas de 100km con la rueda así.. un saludo!

Francisco Belinchón Zaballos dijo...

Pues tiene unas patillas que parece que se va a partir en dos, con unos tobillos como mis muñecas.

Serán las dos barcas que utiliza en forma de zapatillas del 45 lo que le da fuerzas para dar pedales.

DAVID MIGUEL MORENO MANZANARO dijo...

nada de eso, "pata negra" el gesto que últimamente hace Cristiano Ronaldo cuando marca un gol señalándose los muslos y diciendo "menudos cañones..." se lo enseñe yo hace poco...