domingo, 22 de abril de 2012

Alcaraz - Riópar.

Para hoy teníamos previsto hacer la ruta más dura en cuanto a desnivel intentada por ninguno de los dos. La ruta elegida tenía 2.700 metros positivos en solo 110 km cuando nuestro record hasta ahora estaba en 1800 metros en 157 km cuando estuvimos en Cuenca.

Yo desde hace tiempo tenía ganas de llegar a Riópar, hacía 12 años que conocí este pueblo y en aquella ocasión fui en coche para ver el nacimiento del río Mundo.

Alcaraz está bastante lejos de Alcázar y por esto quedamos pronto, la ruta nos podía durar 8 o 18 horas. Me llevé el foco de luz porque no tenía claro si íbamos a terminar de día o por el contrario íbamos a tener que llamar a alguien para que fuera a buscarnos por medio de las montañas, y es que los precedentes a esta ruta eran regulares o directamente malos en mi caso.

Respecto a la zona estuvimos en otra ocasión a principios de noviembre en Alcaraz, en aquella primera ocasión agradecimos infinitamente una avería en la bici de David que nos impidió terminar la ruta elegida y posiblemente terminar perdidos y agotados en mitad de la sierra. Era noviembre y cuando llevábamos entre 15 y 20 kilómetros estábamos agotados de subir montañas y cuando terminamos la ruta de 40 km, abandonando por avería llegamos al coche con 4:30h. pedaleando, había pasado la hora de la comida y de lo que teníamos ganas era de salir corriendo de ese pueblo infernal.

Y respecto a los antecedentes en rutas previas teníamos, sobre todo yo porque David desde que se recuperó el año pasado de la rodilla va mejor, una participación en una cicloturista, la de Herencia, en la que terminaron solo 5 personas por detrás mía, y que había necesitado 3:08h. para hacer una distancia de 48km y 840m. de desnivel,  había tenido que parar dos veces por pinchazos en los muslos y gemelos, especialmente en la pierna derecha y hubo un momento de crisis en el que me tuve que bajar de la bici para coger oxígeno, no era para tener la moral muy alta.

Hoy las sensaciones no han sido iguales, ni parecidas, hoy si hemos disfrutado de la ruta, de la sierra, de sus montañas, de sus subidas y de sus bajadas, hoy hemos recibido una inyección de moral de las que se necesitan para afrontar una prueba como la del día 19 en Cabezón de la Sal.

Aparcamos el coche y antes de bajarnos David me dijo que estaba cansado del trabajo durante toda la semana, yo le dije que me había acostado pasadas las 1:00h. y puesto el despertador a las 5:30h. y tenía un sueño como para quedarme esperando en el coche mientras él se daba un paseo o me pedía un café. Con este comienzo y el miedo que le tenía a la ruta lo primero que hice en la bici es atar con dos bridas la batería de las luces y colocar el foco en el manillar.

Él decía que nada de focos que llegábamos de día... ya sabemos quien es el optimista y el pesimista en esto de los tiempos y las distancias.

Arrancamos por una ruta mucho más cómoda que la anterior en Alcaraz, una ruta con algún tramo de carretera secundaria, con pista ancha, con unos caminos en un estado muy bueno, que como los de Herencia la semana anterior estaban mojados pero sin barro, un terreno húmedo ideal para la bicicleta con muy poquitos charcos al principio que no tapaban todo el camino y se podían esquivar o no, depende de las ganas de mancharse.

En las primeras subidas noté que David iba peor que otras veces pero cuando le estaba esperando echando una foto después de la primera subida me di cuenta de que él iba tan bien como siempre, era yo que en esta ocasión estaba mucho mejor, iba muy cómodo en la bici.

Antes de empezar no podía pensar que iba a hacer una primera parte tan cómodo en la bici, subía siempre por encima de los 10 km/hora y bajaba prudente sin perder demasiado tiempo, cuando llegamos a la subida a la Cuerda Larga vimos que venían dos ciclistas por otro camino pero no llegaron a subir y se quedaron abajo. En lo alto había algún rodal de nieve en la zona sombría, solo a modo testimonial pero indicaba que hacía frío.

Durante la ruta mientras íbamos subiendo tenía calor, o por lo menos no notaba el aire, pero en las bajadas y cuando parábamos a comer me quedaba frío, pero lo peor fue aquí arriba, estaba el cielo nublado, al fondo se veía todo gris y amenazando lluvia y yo con ropa de verano. El maillot me queda tan grande que estuve tentado de ponérmelo de pantalones pero no me iban a caber las piernas por las mangas.

Estando arriba acordamos que a la vuelta no volveríamos a subir aquí, en el caso de subir sería ya tarde, yo calculaba sobre las 19:00h. y con el tiempo que hacía que empezamos con 11 grados y aquí estábamos a 10 un buen rato después y amenazando lluvia iba a pasar mucho frío, ya lo habíamos visto, ya habíamos disfrutado de ese paisaje y para la próxima pasaríamos de largo.

Llegar a Riópar me gustó, lo íbamos viendo desde lejos después de una larga bajada por una carretera y después de rodear una montaña subiendo y bajando por detrás de una cantera llegamos al ansiado pueblo, el anterior era Riópar viejo. Era pronto para comer y estaba descansado aun llevando ya unos 1.300 metros en 55 kilómetros, más que la ruta de Herencia tanto en distancia como ascendiendo, con más paradas, con más tranquilidad y estábamos los dos muy frescos.


Llevábamos mucha comida entre los dos, muchos frutos secos, sandwich de nocilla, plátanos, geles, barritas de cereales y cada 20 ó 30 kilómetros habíamos hecho una parada, dos paradas más la de arriba en la Cuerda Larga y teníamos comida de sobra para volver pero no quería arriesgarme a quedarme en mitad de un monte desconocido a muchos kilómetros de casa tirado por una pájara sin alimento, además me apetecía comer bien y nos sentamos en una terraza.

Nos comimos un plato de migas estupendo, nos comimos un bocata grande de tortilla cada uno, nos comimos media barra de pan que puso el camarero para las migas, esto de comer migas con pan no lo había visto hasta ahora, y nos comimos un plátano y un café, casi una hora parados comiendo básicamente pan. Y luego nos quedaba el regreso, otros 55 kilómetros y otros 1.300 metros subiendo, la prueba de si era un buen día o no empezaba ahora.

Repetimos la ruta igual pero en sentido contrario, subiendo por donde habíamos bajado y bajando por donde habíamos subido a excepción de la subida a Cuerda Larga que no quería que se nos hiciera tarde, hacía frío y no nos apetecía repetir, y después de otras paradas para descansar en lo alto de cada puerto llegamos al coche.

Durante la ida a Riópar había visto un pedrusco grande en mitad de una carretera y en una curva pero era al principio de la bajada de la carretera que nos llevaba a Riópar y no pude parar, solo esquivar la piedra, pero a la subida me quedé con el sitio en el que estaba e iba toda la subida pensando en llegar a la piedra, era la penúltima curva e indicaba que había subido, al llegar quité dos piedras realmente peligrosas para los coches. Luego en la siguiente recta vimos un rebaño de cabras que además fueron casi todos los animales que vimos en ruta.

Si en la primera ocasión que estuvimos en esta sierra David tuvo problemas con la rueda trasera que tenía el núcleo sucio y no podía dar pedales alegrándome mucho de la avería para poder irnos a casa a descansar de este infierno, ayer cuando tuvo la avería del cambio delantero no me dio la misma alegría, quería terminar y no quería que una avería nos obligara a suspender la buena ruta que nos estaba saliendo.

En las dos o tres ocasiones que puso David el plato pequeño no podía cambiar luego al mediano, tenía que ayudar al desviador con la mano para poder cambiar.

Antes de terminar todavía paramos otro rato en el precioso paisaje de Loma de Piqueras en lo alto de los molinos desde donde se ve Alcaraz y unos cortados dignos de hacer salto base con un paracaídas.

Durante el regreso David recupero fuerzas o quizá el siempre fue igual, fue a Riópar subiendo a 10 km/h. y volvió a 10 km/h, yo quizá la ida iba subiendo a 11 y le esperaba arriba y el regreso iba a 9 y me esperaba él. Cuando llegamos al coche no me lo podía creer, podía perfectamente seguir, no tenía ningún dolor, estaba para repetir la ruta, si no la ruta entera por lo menos volver a Riópar seguro, y la ruta hubieran sido otros 50 kilómetros y otros 1.300 metros que no me habría asustado.

Me tiré todo el viaje de regreso en el coche pensando en que era lo que habíamos hecho distinto para que saliera tan bien. ¿Quizá la alimentación que hicimos más paradas y comimos más?, ¿el comer tanto pan que son hidratos buenos?, ¿el desayuno que me metí con infinitas galletas de avena, el mejor de los cereales, y rosquillas caseras y bizcochos caseros que hace Belén exquisitos?, ¿quizá que por primera vez estiramos antes de empezar y en cada parada? (lo de estirar fue más bien hacer un poco el tonto mientras nos reíamos pero algo hicimos) ¿quizá fueron las pistas cómodas con subidas largas pero con pendiente comedida que rondarían el 10% y casi nunca pasaban del 15%? ¿quizá el pensar antes de empezar que iba a ser un fracaso y que íbamos a llegar de noche hizo que me asustara más de lo debido y fuera más concentrado?

El caso es que eran las 17:40h. y después de 6:30h. pedaleando, 2:20h. parado y un total de 8:50 con la bici habíamos superado los 105 kilómetros de la ruta y pasado por primera vez de los 2.000 metros, dejando nuestro record en 2.500 y tan frescos como dos lechugas (bueno lechugas cortadas el día anterior).

Aquí empecé a hacer cálculos de lo que podía pasar el próximo 19 de mayo en Cantabria, cuando estemos en Cabezón de la Sal para tomar la salida en una de las pruebas más duras de BTT de España, esta semana cierran el periodo de inscripción y van más de 6.000 apuntados, la mayoría en BTT que llegaremos a ser unos 4.000, cada año un 40% no termina la prueba y hasta hace una semana siempre he pensado que yo estaría en este 40%, después del test de hoy creo que hay una posibilidad real, difícil y complicado pero hay posibilidades de que antes de las 00:00h. del día 19 de mayo, antes de que sea día 20 de mayo pase por la meta superando los 165 kilómetros y los 4.300 metros de subidas.

Fue un día de muchos test, y muchas pruebas que todas salieron bien, probé el llevar el móvil en 2G para ver si la batería me podía durar un día entero como será El Soplao, llevé todo el día la música encendida para ver si la batería del ipod me iba a aguantar por lo menos para las subidas de la prueba y también funcionó, comprobamos si parando más, comiendo más y estirando eliminaba los calambres y funcionó, probamos la velocidad relajada pero constante para ver hasta que punto podíamos hacer unas subidas de casi 10 kilómetros sin parar y manteniendo el ritmo y todo funcionó.

He necesitado cuatro meses de domingueros, desde enero a hoy, con la bici haciendo y planificando nuestras rutas según nuestro tiempo, capacidad y medios para ver un resultado de los que gustan.

Además como detalle de lo bien que salió el día se dio la circunstancia de que no utilicé el plato pequeño en toda la ruta, con el mediano y jugando más con los piñones arriesgando a cruzar algo más la cadena pero no aumentando tanto la cadencia de pedaleo hice la ruta completa.

El próximo domingo haremos otro test en Madrid para ver que es en lo que hemos acertado y esperemos recibir otra inyección de moral como la de hoy, al siguiente domingo quizá vayamos a Despeñaperros, al último antes de la prueba no está decidido por no poder entrenar juntos y el cuarto fin de semana después de este que hemos pasado será el gran día. Ya queda muy poco.

1 comentario:

GINETAS BIKERS. dijo...

un saludo paisanos,buen blog y pedazo de rutas que haceis por la mancha de donde soy yo.nos vemos,espero que os acerqueis alguna vez por mi pagina para conocernos un poco mejor,gracias..!!!