domingo, 4 de marzo de 2012

Ruta provincial 4 de 5. Alcázar de San Juan - Cuenca

Después de hacer la ruta de Albacete ya no había marcha atrás en el reto de unir Alcázar con las 5 capitales de provincia con bicicleta de montaña.

Anteriormente empezamos por Ciudad Real que ahora pasado un tiempo lo vemos casi un paseo, y además lo hicimos con buena compañía, después llegamos a Toledo que ya habían hecho otros antes, no era demasiado complicado pero fui medio averiado y me costó más de lo previsto, pero Albacete ya eran muchos kilómetros y era la última de las rutas posibles para mucha gente, las dos restantes, Cuenca y Guadalajara ya requieren de mucho más esfuerzo.

Cuenca con 158km y 1.800 metros positivos de desnivel y Guadalajara con 180km y 1.100 metros son dos rutas para hacer muy mentalizado en lo que se empieza para poder terminar con éxito.

El día anterior procuré descansar mucho, dejar todo preparado y salir con las pilas cargadas, me había preparado toda la ropa, mochila y el desayuno, había hecho una tabla con los kilómetros que separaban cada pueblo, con los metros que ascendíamos entre cada pueblo y el horario estimado de llegada a cada sitio teniendo en cuenta la distancia, el desnivel y nuestro nivel.

Habíamos acordado llevar focos porque los dos teníamos claro que llegábamos de noche, yo más que claro, a Albacete llegamos a las 18:00h. y los kilómetros eran prácticamente los mismos pero el desnivel a Cuenca eran casi el doble. Para esta ruta íbamos a superar los dos y con creces lo subido hasta ahora en una sola ruta.

Decidimos empezar un poco antes, a las 7:00h. en vez de a las 8:00h., como en las otras rutas, y estando en el punto para arrancar nos saludaron y preguntaron que adonde íbamos, empezamos bien, todavía no habíamos dado una pedalada y ya estábamos pregonando nuestro reto, eran unos compañeros de Bikefriend los que sin querer nos dieron el pistoletazo de salida.

David puso su foco y con ese teníamos luz suficiente para los dos, al llegar a Campo de Criptana ya era de día pero las fotos de la cámara aparecen con muy poca luz o un sol anaranjado todavía sin fuerzas para iluminar el objetivo de la cámara. Encaramos el camino a Mota del Cuervo y mientras David guardaba su foco yo me comí un par de dátiles, pensé que comer mucho y beber más me iba a ayudar durante todo el día.

La primera parada programada la teníamos en Mota del Cuervo, yo había estado una vez a finales de septiembre pero David no se había movido por esta zona. Fue un café rápido y subimos a los molinos de Mota, desde ahí y tras unas dudas para coger la pista dirección Monreal de Llano salimos sin parar manteniendo una buena media de ritmo. En estos primeros 40 kilómetros ya habíamos ganado 15 minutos a lo previsto, había calculado dos horas más 15 minutos de café y fueron las dos horas con café incluido.

Cruzamos Monreal del Llano sin parar para dedicar un rato a Belmonte viendo su castillo. Llegamos a Belmonte y después de preguntar y ver el castillo estuvimos pensando en subir a visitarlo o no. Estuvimos de acuerdo los dos en que una ruta hasta Belmonte y vuelta a Alcázar merecía la visita al castillo pero que una ruta hasta Cuenca en la que solo llevábamos una tercera parte de kilómetros y desnivel no podíamos gastar fuerzas y energías en visitas turísticas, nos hicimos unas fotos desde abajo y continuamos subiendo dirección a Villaescusa de Haro.

En Villaescusa de Haro queríamos parar a comer algo, estuvimos buscando algún sitio original donde sentarnos y lo único que encontramos fue una iglesia medio derruida en proceso de restauración, al final en la puerta de la piscina que había una fuente para llenar el bote de agua de David nos sentamos para comer unos frutos secos. Tenía previsto parar en Belmonte, cosa que no hicimos, y en teoría debían de ser ya las 12:00 cuando eran solo las 10:30.

Nos permitimos un buen descanso de media hora comentando lo bien que íbamos y repusimos fuerzas con los dátiles, almendras, frutas, y otras cosas.

Desde aquí hasta Villalgordo del Marquesado teníamos uno de los tramos más durillos, dejábamos de lado dos pueblos sin pasar por ellos y este tramo de 20km más los 7 siguientes a Montalbanejo sumaban unos 400 metros de continuos subes y bajas, la mayoría por pistas pero también algún camino de tierra suelta.

David iba todo el rato unos metros por delante mía, siempre 500 metros por delante marcando el ritmo, pero sin llegar a separarnos mucho más de esto. La fuerza de voluntad de David para hacer spining en casa un par de veces por semana da sus frutos cada domingo en las rutas comunes.

Aquí llevábamos ya unos 90 kilómetros en teoría debían de ser cerca de las 14:00h. pero eran solo las 12:30h. seguíamos manteniendo la hora y media de adelanto.

Lo que si necesitábamos los dos era reponer fuerzas con comida, aunque estos pueblos eran muy pequeños y era pronto, preferimos seguir avanzando y hacer ahora solo una parada más corta.

Paramos en un cercado que se metía en la calle para cortar el aire y estuvimos otros 15 minutos reponiendo fuerzas, más almendras, avellanas, nueces, kikos, pipas y dátiles. Después de esto solo nos quedaba llegar a San Lorenzo de la Parrilla y ver que hora sería.

Llegamos a las 14:00h. en punto. Casi dos horas antes de lo que yo tenía pensado.

Buscamos el bar que me habían recomendado para comer pero tenía las ventanas oscuras y no se veían las bicicletas desde el interior por lo que retrocedimos hasta otro bar para comernos un bocata.

Normalmente no perdemos tiempo en comer, nos apañamos con lo que llevamos cada uno y luego la comida fuerte la hacemos cuando terminamos pero en esta ocasión no queríamos arriesgar y desfallecer por falta de alimento. Nos comimos un buen bocata de tortilla de patatas con cebolla, un refresco y un plátano, y después de tanto fruto seco nos supo a gloria y nos sentó realmente bien, acordamos que esto lo íbamos a tener que hacer en todas las rutas largas y duras que hiciéramos y que el café lo dejábamos para dentro de dos pueblos, llevábamos 45 minutos de descanso y en algo menos de 20 kilómetros pasaríamos por Altarejos y Fresneda de Altarejos.

Pasamos por Altarejos picando todo el rato para arriba como toda la ruta y sin parar seguimos subiendo hasta Fresneda de Atarejos para conseguir nuestro café y última parada.

Nos iban a quedar desde aquí unos 30 kilómetros y eran las 15:30h. habíamos alcanzado las dos horas por delante de lo que tenía previsto en función a otras rutas de similares o menos kilómetros y muchísimo menos desnivel, habíamos pedido a las chicas que salieran de casa para recogernos sobre las 16:00h. y si no nos frenábamos íbamos a llegar antes que ellas. Se estaba dando el día especialmente bien. Excepto que no había bar en Fresneda de Altarejos y no nos pudimos tomar el café que habíamos retrasado en San Lorenzo de la Parrilla.

Desde Fresneda de Altarejos a Villar de Olalla hicimos el único tramo de carretera de toda la ruta y de todas las rutas hasta ahora. Es un carreterín de unos 10 kilómetros prácticamente todo subida en el que no vimos a ningún coche ni de frente ni adelantándonos, y luego otros 5 kilómetros por la N420 que no nos gustó mucho pero no teníamos ninguna otra opción para llegar. Estábamos en plena sierra y no abundan los caminos.

En un tramo había que dar un rodeo grande por la carretera e intentamos cruzar por una trialera con las bicis, al final terminamos en un barranco con las bicis en los hombros y cortados por un río, el río Jucar. Menos mal que fueron solo unos metros.

A las 16:40 entrábamos en Villar de Olalla y a las mujeres todavía las faltaba casi una hora para llegar a Cuenca, si queríamos ser recibidos por toda la familia en lo alto del Puente de San Pablo, el punto final de la ruta, teníamos que hacer tiempo. Volvimos a parar para tomar el café que no nos pudimos tomar en Fresneda de Altarejos por no existir bar y así también descansábamos 15 o 20 minutos, que aunque íbamos mejor de lo planificado tampoco hay que dudar que los más de 1.800 metros que tiene la ruta empezaban a cansarnos.

Desde Villar de Olalla hasta Cuenca volvimos a nuestro medio natural, los caminos, y por el margen derecho de la carretera pasamos por detrás del campo de golf y luego por detrás del vertedero de Cuenca.

Aquí en el vertedero de Cuenca observamos la gran cantidad de buitres que había en sus montañas, deben encontrar un alimento fácil y contamos decenas de ellos sobrevolando por el vertedero, como íbamos más o menos enteros y con tiempo no nos asustó, en otro momento habríamos pensado que estaban esperando a que nos diera un mareo y comernos allí mismo.

Cuando llegamos a un sitio por primera vez nunca sabemos donde está hasta que no llegamos,  no sabes cuando te vas a encontrar con el destino, por los kilómetros vas sabiendo que te falta poco, pero no sabes detrás de que curva o repecho está el sitio al que vas.

Llegamos a un alto y empezamos a descender por una muy buena pista y al fondo se veía una vía de tren grande con unas columnas verdes también grandes y empezamos a grabar los dos esperando encontrar algo curioso pero al girar vimos que ese pueblo era muy grande, muy, muy grande, estábamos en Cuenca.

Cuando llegas a un sitio así después de tanto tiempo pedaleando se te pasa el cansancio, las piernas vuelven a ser ligeras y aceleras el ritmo, gritamos y levantamos los brazos de alegría, eran las 17:38 cuando paramos en el cartel a la entrada de la ciudad. Nos llamaron las chicas para decirnos que estaban intentando aparcar en el centro y que mientras empezáramos a recorrer la distancia para cruzar el centro de Cuenca.

Pasamos por varios sitios llamativos para David como son los pisos en los que había vivido Carolina en su época universitaria y enseguida llegamos a la cuesta para subir hasta el puente San Pablo y desde enfrente del centro histórico tener las vistas de las casas colgantes, y toda la belleza que hace única a Cuenca.

Nada más empezar la subida final noté que me estaban dando calambres en el interior del muslo derecho pero al fondo veía a los niños corriendo y gritando de alegría y animándonos a llegar arriba, metí el plato pequeño y despacito con cuidado para no cascar la pierna del todo y llegar arriba conseguimos coronar y recibir los abrazos y besos de nuestros principales seguidores y sufridores.

Aquí nos hicimos muchas fotos y ya andando fuimos hasta la catedral a por los coches para cambiarnos de rota, tomar un café y volver a casa. Para nosotros es una prueba voluntaria pero los niños aunque se lo pasan fenomenal jugando entre ellos seguro que no hubieran pedido jugar tan lejos de casa, nos quedaba todavía mucho que recorrer.

Desde la primera etapa que hicimos de esta serie, David y yo, siempre hemos comentado que nos falta algo que ponga de donde venimos, algo que nos identifique de alguna manera, cuando llegamos a Ciudad Real a la plaza a comer con 4 bicis, cascos, ropa de ciclistas, llenos de polvo, barro, etc... la gente nos miraba como a unos domingueros que han salido hace un rato de su casa a dar un paseo, y si, somos domingeros porque no tenemos más tiempo pero hemos salidos de 90km para atrás, lo mismo nos pasó en Toledo y no tanto en Albacete por estar esperándonos allí a la entrada otro compañero ciclista de Albacete, pero aquí en Cuenca y cada vez que pasamos por un pueblo lejano a Alcázar pensamos lo mismo. Nos dan ganas de decir que somos los de Alcázar que hemos salido esta mañana y ya estamos aquí.

Hace poco me leí un libro de Diego Ballesteros que trata de un viaje en bicicleta desde Zaragoza, cuando fue la Expo 2008, a China, cuando fueron las olimpiadas del 2008, y en mitad del trayecto en una tormenta de viento y arena pierde la bandera española que llebaba en la bicicleta, para él fue muy importante y estuvo buscando en tiendas, preguntando en embajadas, y luchando por ser reconocido por lo que estaba haciendo, a nuestro nivel de domingueros es similar, llegas a comerte un bocata en San Lorenzo de la Parrilla y el que está en la mesa de al lado no sabe de donde has salido, quizá del pueblo que está a 5 kilómetros, y no, llevábamos entonces más de 100 y muchas cuestas en las piernas.

Dentro de poco vamos a estrenar unas equipaciones nuevas del grupo Bikefriend que utilizaremos en nuestras salidas juntos y también particulares de los dos, esta ropa lleva una bandera de España ideal para nuestros viajes por el extranjero, y si no viajamos al extranjero para que nos vean los extranjeros que están en España, lleva una bandera de Castilla la Mancha, que ya nos ubica un poco más en el mapa, el nombre de Alcázar de San Juan, y el nombre del equipo Bikefriend, el nombre de cada uno de nosotros, en mi caso he puesto el apellido, y varia publicidad de patrocinadores.

Cuando lleguemos a un sitio a descansar y tomar un café será distinto llegar cada uno con una ropa a llegar los dos vestidos igual, la sensación es de ser un equipo y no de dos ciclistas que han coincidido casualmente por los caminos.

Respecto a esta ruta para mi tengo que destacar varias cosas, la ruta de la Pedriza en Madrid fueron 1.001 metros, la de Guadarrama 1.440 metros, Alcaraz 974 metros, y luego tengo 5 o 6 rutas de unos 800-900 metros, en todas ellas terminé con calambres en las piernas y muy cansado, en esta hemos pasado de los 1.800 metros y he terminado entero. Otra cosa a destacar de esta ruta es la distancia que aunque con 160 kilómetros no es la mayor distancia en una ruta que he hecho, el día que fuimos a Madrid pasamos de los 175 kilómetros, hemos hecho la ruta en algo menos de tiempo que entonces con tres claves, una el desnivel es el doble, otra hemos descansado menos y mejor, y otra que no llevábamos a nadie para que tirara de nosotros, éramos los dos ante nuestro destino.

Ahora es cuando veo la posibilidad de terminar la prueba de El Soplao el 19 de mayo en Cabezón de la Sal. Antes iba a pasar un buen fin de semana de bicicleta, a disfrutar del ambiente, paisajes y compañía y cuando me cansara darme la vuelta para esperar a David y hacerle fotos cuando llegara a meta, ahora creo que puedo llegar, el último pero llegar.

Esta ruta la hemos hecho en 11 horas totales, pero hemos tenido dos y media de descanso, han sido 8 horas y media pedaleando para hacer los 158 kilómetros (como el Soplao) y 1.800 metros (algo menos de la mitad). Es decir, cuento con 5 horas más para hacer los mismos kilómetros pero con más desnivel, y también cuento con algo más de dos meses de "entrenamiento" para superar las subidas que tan regular se me dan.

Para salir solo los domingos creo que estamos haciendo el mejor entrenamiento que podemos hacer, los viernes por la tarde rutas cortas de 40-50 kilómetros y los domingos pasar de los 100 kilómetros aumentando progresivamente el desnivel. Y dentro de esto superar los días peores y disfrutar de los buenos como este.

Ya tenemos pensadas algunas sorpresas y celebraciones para cuando terminemos la ruta de Guadalajara. Personalmente después de esta tengo unas ganas enormes de hacerla pronto. Este mismo fin de semana me liaría con ella pero no vamos a poder, la dejaremos para más adelante, son casi 180 kilómetros y después de la experiencia a Cuenca veo la posibilidad de hacer el recorrido sin utilizar focos, llegando con luz natural a Guadalajara.

El resto de los objetivos de nuestra particular temporada siguen intactos y con la moral más alta que nunca.

El asunto de las fotos y los vídeos con la técnica de timelapse para una ruta como esta no me ha convencido, el fin de semana o a finales de esta semana editaré el vídeo de la ruta a Cuenca pero entre que la Gopro no hace buenas fotos con poca luz, destaca como cámara nítida con mucha luz pero en condiciones muy desfavorables como salir de noche las luces de las farolas de los pueblos ni las reconoce, y también la cantidad de fotos que hay que hacer, y que si uno hace fotos y el otro hace vídeos uno sale más que el otro.

En Cuenca a David todavía le quedaban ganas de bajar con la bici por las escaleras de la catedral y aunque intenté convencerlo para que se cayera al suelo mientras le grababa y nos echábamos unas risas todos no me quiso hacer caso y prefirió demostrar su mejor técnica, menos mal que al llegar abajo de las escaleras se le salió la cadena  y ya pude reírme antes de subir las bicis al coche, tomar un café intercambiar fotos con el ordenador portátil y regresar a casa.

De la temperatura no he dicho nada pero fuimos todo el día con un viento racheado, por suerte no muy fuerte, y siempre con la amenaza de la lluvia, durante unos minutos nos llegaron a caer unas gotas, pero nada significativo. Si hubiéramos hecho más descansos y salido una hora después nos hubiéramos mojado seguro ya que las nubes nos fueron persiguiendo toda la ruta.

2 comentarios:

El Silent dijo...

solo puedo felicitaros por este rutón, y aun encima mejorando el tiempo estimado, rutas como estas hacen que nuestro grupo se fije en vosotros para aprender y encontrar nuevos retos, y quien sabe si en un futuro no muy lejano, intentemos hacer nosotros lo mismo. un saludo! y enhorabuena

Francisco Belinchón Zaballos dijo...

Muchas gracias, este sábado quizá terminemos el reto.