domingo, 12 de febrero de 2012

Ruta provincial 3 de 5. Alcázar de San Juan - Albacete

Hoy hemos completado la tercera etapa de nuestro reto personal, hemos llegado muy cansados pero hemos finalizado muy contentos y orgullosos de lo conseguido hoy y hasta ahora.

El día comenzaba regular, primero no me suena el despertador y aunque me acosté a la 1:00h. escucho el ruido del reloj de pulsera y me despierto 15 minutos antes de lo que habíamos quedado, aviso para que me de David 15 minutos más para vestirme y desayunar y comenzamos a las 8:05 en vez de a 7:45 que teníamos pensado. Pero al bajar lo primero que hace David es enseñarme el termómetro de la farmacia, -7ºC ¡que barbaridad!, creo que ha tenido que ser uno de los días más fríos de lo que llevamos de invierno.

Luego tampoco es que hayamos pasado un frío insoportable, íbamos los dos tan abrigados que menos en las manos o al principio hasta que hemos empezado a entrar en calor solo notábamos el frío en las partes de la cara que no llevábamos cubiertas y nos daba el aire.

Respecto al aire hemos notado que no íbamos como hace dos semanas en el primer intento, llevábamos aire de costado de Norte a Sur que aunque no castigaba mucho tampoco ayudaba como el que teníamos la otra vez dirección Sureste.

Al llegar a Socuéllamos nos hicimos una foto junto a este caza que además de decorar no tiene que ver nada con la tradición aérea del pueblo, otro monumento fuera de contexto.

Aquí, en Socuéllamos hicimos nuestra primera parada, la fuente de la plaza estaba helada y en una cafetería con terraza cubierta nos tomamos un café caliente. El camarero no daba crédito a que estuviéramos en Socuéllamos a las 10:00h. con varios grados bajo cero viniendo de Alcázar por caminos y cuando le dijimos que nuestro destino era Albacete no pudo reprimir contárselo al resto de parroquianos.

Al volver a montar para dirigirnos a Villarrobledo me di cuenta de un grave error, había dejado los guantes encima del manillar y el sudor se había helado, a -5ºC que estaríamos en ese momento el sudor se había convertido en hielo. Pero nuestros piques y cachondeos no tienen fin. David se empeñó en superarme y ser mejor que yo y conseguir tener las manos más frías.

Llegamos a un punto en el que teníamos que cruzar este pequeño arroyo, momento de encender las cámaras por si se cae uno que las risas nos dure más de un día, quizá semanas, y casi sin tiempo veo que se lanza David montado intentando cruzar del tirón, hasta que llegado un momento la rueda delantera se le clava y deja de avanzar, como va desenganchado se baja rápido y parece que no sucede nada pero al intentar moverse andando se le hunde un pie en el agua y luego se le mete la rueda delantera en este mismo agujero perdiendo el equilibrio y cayendo al suelo, al caer apoya la mano rompe el hielo y la mete hasta la muñeca y posteriormente la rodilla.

El siguiente intento fue el mio, primero intentando romper el hielo con piedras para pasar montado por el sitio que menos cubriera, pero no podemos romperlo y lo intento andando, cuando estoy en el medio el hielo se empieza a quebrar en mis pies y termino metiéndolos pero cubría poco y apenas me mojo, además los cubrebotas funcionan y hacen su trabajo. David sigue en el otro lado y vuelve a intentarlo montado por los sitios donde yo ya he roto pero justo al final se vuelve a clavar, menos mal que esta vez no se cae. Al final consigue ganarme e ir con las manos más frías que yo. Me rendí y no intenté superarle, me di por vencido. Si en vez de la mano derecha hubiera sido el cuerpo tendríamos que haber abandonado el proyecto para otra ocasión por riesgo de quedarse literalmente helado.

La siguiente parada era Villarrobledo, en esta ocasión la plaza no estaba llena, muchos bares cerrados esperando abrir para los salientes de misa, me recordó el rollo irlandés de los pubs. Menos mal que nos atendieron y nos sirvieron la coca-cola con patatas fritas y nos rellenaron la botella de agua. Hasta aquí los más de 2 litros que llevaba en la espalda me resultaron inútiles, el manguito de beber estaba congelado todo un bloque de hielo, después de estar un rato en el bar conseguí partir el hielo sin romper la boquilla de la mochila y sacar un hielo aunque todavía no podía beber. Debíamos seguir a algún grado bajo cero, pero ya empezaba el sol a calentar, y es que aunque parezca mentira pasar de -7ºC a medio día que creemos que estaríamos a 2 o 3ºC positivo nos daba ganas de tomar el sol.

De Villarrobledo a Barrax tenemos el tramo más duro de la ruta, primero por que son unos 60 kilómetros y tres horas de 12:30 a 15:30h. sin descanso, también por que es la hora de la comida, después por que el poco desnivel de la ruta se concentra aquí, por que llegamos a Barrax con 110 kilómetros en las piernas y con más frío de lo que seguro es recomendable para hacer cualquier deporte al aire libre.

En esta balsa que se ve al fondo había un montón de patos patinando sobre el hielo que la cubría, cada vez que pasábamos por cualquier sitio con agua era un bloque de hielo, el agua sucia de un cubo en la puerta de una casa, una fuente, un charco, cualquier vertido de cualquier grifo, todo era hielo.

Los kilómetros iban aumentando y a las 14:30 necesitábamos un descanso para comer, nos empezaba a faltar energía y nos metimos una buena dosis de frutos secos, frutas y papillas, íbamos bien de tiempo, íbamos a llegar seguro antes de la hora del tren si no ocurría ningún imprevisto pero pensábamos ganar en este punto mínimo 1/2 hora al anterior intento y solo íbamos 5 minutos mejor que la otra vez, se estaba notando el frío pero más que el frío el aire no nos ayudaba como la otra vez. En cualquier caso lo poco que optimizamos la ruta y la ausencia de problemas mecánicos y tecnológicos hasta este punto hizo que ganáramos los 5 minutos sin la ayuda del aire. Con el aire de la anterior vez hubiéramos llegado más de 1/2 hora antes como teníamos previsto.

Estaba previsto que esta ruta la íbamos a hacer 6 ciclistas de Alcázar, nosotros dos, David y yo, como nuestro reto personal y objetivo número uno de la temporada y otros 4 compañeros de Bike Friend, pero el sábado por la tarde se fueron autoeliminando. A alguno le surgió algún compromiso de última hora, a otros problemas en casa, pero a otros creo que el frío, la cantidad de kilómetros, el tiempo que había que dedicar a la ruta y la vuelta en tren le pesó en la decisión.

Lo que si valoramos un montón fue el interés que han mostrado desde el principio al final y la ayuda ofrecida para en caso de problemas socorrernos o ayudarnos dándonos un valiosísimo apoyo logístico que ya nos salvó hace dos semanas en Barrax.

Quizá todos ellos puedan tener más nivel que nosotros pero la locura de meterse en este jaleo es nuestra. El día era un día malo, y si se puede dejar para otra ocasión o no tienes la necesidad de montar todos los domingos como nos pasa a nosotros no tienes que obligarte a hacer estas rutas ahora. Si montas dos, tres o más días a la semana y el domingo hace mal tiempo descansas y no pasa nada, pero si solo tienes la oportunidad de montar el domingo el termómetro es solo un dato curioso no una opción de abandono.

En Barrax paramos a tomarnos otra coca-cola y fue un error, teníamos que haber pedido un café, más calentito y que no nos sentara tan mal como el bote que nos pusieron, nos revolvió el estómago a los dos. Hasta Albacete quedaban unos 30 kilómetros pero después de salir de aquí que había llegado muy bien ya no me recuperé. Teníamos los dos molestias en el culo, rodillas, piernas y lo que nos faltaba era también en el estómago.

Lo bueno es que empezaba a picar para abajo, o muy llano y quedaba poco, además teníamos casi tres horas para hacer los últimos 35 kilómetros.

La llegada fue muy bonita porque estando en Barrax llamé al compañero de Albacete Alex para comunicarle la hora de llegada pero tengo el móvil fastidiado y tanto David como yo nos quedamos sin batería, ya pensábamos que o caía en la cuenta de ir a vernos a la estación del tren o volveríamos a perder la oportunidad de conocernos.

La entrada de Albacete, según Azorín la Nueva York de la Mancha, nos emocionó, habíamos conseguido esta larga ruta de 154 kilómetros y además nos recibían, seguro que con más honores de los que nos merecemos, haciéndonos fotos y vídeos, acompañándonos y casi escoltándonos en coche hasta la estación y haciéndonos sentir como héroes, valorando lo conseguido como una gran hazaña aunque para nosotros es más bonito el planteamiento que cualquier otra cosa del objetivo.

Esta foto de los dos juntos, frente a la estación, nos la hizo Alex después de acompañarnos hasta la estación del tren donde nos tomamos un café con helado de nata para entrar en calor, o por lo menos para recuperar parte de las 4.500 calorías consumidas o los 3 kilos menos que pesaba cuando llegué a casa de cuando salí por la mañana, así que frío si y mucho, pero durante 154 kilómetros también da tiempo a sudar y pasar calor.

Nos tomamos un café juntos en la estación y nos fuimos al anden a esperar al tren que salía con unos minutos de retraso. El soporte para las bicis de este tren está más pensado para bicis de paseo o con ruedas más finas que para bicis de montaña, nosotros llevamos en la rueda delantera unas cubiertas 2.25 con mucho taco separado que hay quien denomina "ruedas de tractor" y no cabían en el soporte hasta que a David se le ocurrió meterla de lado por la llanta para girarla después.

De vuelta en el tren comenzamos comentando las grandes incidencias del viaje, caídas, viento, temperatura, perdidas, pájaras, y terminamos analizando tramos, sensaciones, para finalizar por planificar la siguiente salida. Soñando con el viaje a Cuenca y Guadalajara.

Y aunque llegamos enteros, físicamente estábamos cansados, si me inclinaba en el asiento del tren y apoya cómodamente la espalda me daban tirones en la parte de atrás del muslo y para que no ocurriera tenía que ir sentado con la espalda recta y sin relajar la pierna, hasta que no me retorcí de dolor en el asiento 4 veces y David me amenazó con empezar a hacerme fotos con caras raras de dolor no aprendí a estar quieto en el asiento sin acomodarme.

Durante la ruta notamos la falta de alimento en alguna ocasión pero sin embargo al finalizar teníamos menos hambre que la anterior vez que volvimos pensando en el saqueo que íbamos a hacer al frigorífico.

La ruta: Alcázar - Albacete.

4 comentarios:

alex dijo...

Felicidades campeones, me alegró mucho poder ver como llegabais a Albacete. Un saludo y a seguir con el reto

El Silent dijo...

Solo puedo daros la enhorabuena, Menudo rutón señores,me recuerda a una que hicimos nosotros, pero solo de 110km, pero el tiempo era parecido. por cierto, conocimos a alex en el mismo día jeje mucha suerte para las próximas salidas! 1 saludo cracks!

Francisco Belinchón Zaballos dijo...

Gracias a todos, en cuanto el viento nos lo permita dirigiremos nuestra brújula a Cuenca.

110km no es poco, ya es un ruton para una bici montaña. Animo a seguir con vuestras salidas y a progresar. Nosotros cada dia aprendemos algo de la bici.

Seguro que coincidimos en algún camino, ya no vemos Albacete tan lejos, y esta semana santa posiblemente volvamos a pasar por allí.

El Silent dijo...

Por mi parte seria un placer recibiros, un saludo y mucha suerte para esa ruta a cuenca!