domingo, 7 de abril de 2013

De nuevo, ruta a pie en Anillo Verde de Madrid.

Por segunda semana consecutiva intentamos recorrer los 55 kilómetros que tiene la vuelta corta a Madrid por el Anillo Verde de Madrid pensando en entrenar para la prueba de dentro de poco más de un mes.

Esta vez vamos acompañados de Marcos y el abuelo aunque la idea original era ir a la sierra y hacer esta vuelta no les hace mucha gracia a ninguno de los dos.

Pero era otro reto pendiente después de no superarlo la semana pasada y esta íbamos a dar una segunda oportunidad. También es que sabíamos que en la Sierra de Guadarrama había nieve en las cimas y tampoco íbamos a poder subir fácilmente.

Al llegar a la estación de El Pozo pensamos en cruzar dirección Mendez Álvaro para acortar distancia pero una vez vista la ruta en el mapa si hubiéramos seguido hasta la Caja Mágica habríamos andado como mucho lo mismo que yendo por el parque Tierno Galván.

Hacia muchos o más años que no pasaba por este parque, creo que la última vez fue cuando inauguraron el cine IMAX, una revolución entonces en donde vimos dos documentales uno de ellos en 3D, sería en 1996 que es cuando se inauguró el cine.

La zona de Madrid Río está muy bien para pasear en familia, siempre hay alguna actividad o grupos de gente haciendo cosas, vimos a muchos patinadores, a grupos de gente aprendiendo a patinar, Marcos se tiró por una tirolina, los puentes llamativos que hay, el Vicente Calderón con la mitad de paneles de cristal rotos, y juegos donde parábamos a que se entretuviera Marcos.

Cuando llegamos a la Casa de Campo llevábamos unos 14 kilómetros y Marcos ya se había cansado, así que siguiendo con la idea que teníamos desde allí se iba el con su abuelo al Metro y regresaba a casa y nosotros continuábamos para intentar completar la vuelta al Anillo Verde. Nosotros estábamos descansados, ya estamos más acostumbrados a andar durante muchas horas seguidas pero habíamos perdido mucho tiempo al ir más despacio los 4 juntos que solo los dos como la anterior vez.

Desde aquí empezamos a apretar y aumentar bastante el ritmo, y tuvimos un par de horas en donde íbamos todo el rato por encima de los 6 km/hora que para ir andando y durante mucho tiempo es bastante, no el lo mismo andar una hora a esa velocidad que 10 horas a esa velocidad, al final las medias no se parecen en nada. En esta ocasión al conocer más el recorrido llevábamos comida y bebida, además de los ibuprofenos por si acaso, incluso pensamos en llevar las botas en vez de las deportivas para adaptar mejor el pié para el día de la prueba.

Nos hemos dado cuenta de que el límite no lo tenemos en la cantidad de kilómetros que andemos por problemas musculares, tirones, cansancio, falta de capacidad respiratoria, etc... el problema lo vemos en la cantidad de horas que estamos de pie andando, llega un momento en el que no te duelen los muslos, ni los gemelos ni ninguna parte, lo que nos duele son los roces de las zapatillas o botas, los roces de la mochila, es contacto permanente de algo en el cuerpo. A partir del kilómetro 40 ya empezamos a sufrir, la vez anterior fue antes, pero eso no quita que ya llevábamos muchas horas, y que al principio había ido más despacio dedicando más tiempo de deporte para recorrer la misma distancia.

Quisimos parar para cenar y luego continuar pero mi padre insistía en que nos recogía y nos íbamos a Alcázar, no le quería decir en donde estábamos para que no nos recogiera y efectivamente después de cenar y descansar intentamos tirar. Lo que nos pasó es que al parar fuimos conscientes de todos los dolores que teníamos por rozaduras que antes no nos habíamos dado cuenta.

Todos los alrededores de los tobillos los tenía con ampollas, no podía dar un paso sin ir cojeando, y Belén algo similar. Otro acierto que tuvimos este día fue llevarnos los palos de andar, eso nos quitó mucho impacto en el suelo, y al final cuando llegamos a terminar cojeando nos sirvió para poder hacer los últimos kilómetros con cierta decencia. Al ir con los palos la gente se nos quedaba mirando, solo vimos a otra pareja andar con palos, nos miramos mutuamente como si perteneciéramos a una secta secreta. Pero gente rara somos muchos, en un área de descanso nos juntamos un tío cantando ópera con una radio en que ponía la música y el la voz, un ciclista que llegaba a descansar con sus alforjas y otro que cruzó con una buena bici de montaña, uno corriendo plan maratón y dos chicas buscando algo por el suelo que no me dio tiempo a escuchar si eran "setas" o algún animal tipo lagartija, y luego nosotros con nuestros gorros, mochila y palos, cada uno miraba al otro pensando en quien sería el raro para cada cual.

Otro día que hemos tenido que dejar el geocaching para otra semana, quizá siga aparcado hasta que termine El Soplao, pero fue un buen entrenamiento. El siguiente finde los niños tienen competición de natación y nosotros tenemos que seguir entrenando por lo que la visita de ruta por Madrid la seguiremos aplazando, pero desde ahora las rutas deberán seguir siendo como esta de 30 a 40 kilómetros, hoy superamos nuestro anterior record de 43 por 48, no es mucho más pero 5 kilómetros más andando después de la paliza también es aumentar.

Además creemos que andar por el carril bici es más duro que por el campo, tanto psicológicamente como por todo lo de alrededor, la gente que ves, los paisajes, el terrono más duro, la temperatura, creo que es un entrenamiento digno para la Ruta a pie de El Soplao, no estamos haciendo, aún, el desnivel que corresponde pero si superando la distancia y con muchas horas en un terreno creo que más cansado.

Ni hemos superado los 55 kilómetros del Anillo ni lo vamos a volver a intentar, hay sitios mejores para andar, pero 48 km por aquí no es fácil.

2 comentarios:

Gert Jan Hermus dijo...

Nice post! :-)

Greetings from the Netherlands,
DzjieDzjee

Francisco Belinchón Zaballos dijo...

Thank you.

We went to Netherlands the past summer. If we can... we want repeat this summer with the childrens.