domingo, 16 de octubre de 2011

Ruta provincial 1 de 5. Alcázar de San Juan - Ciudad Real

El domingo comenzamos uno de los retos más complicados que nos hemos puesto, consiste en hacer cinco rutas en bicicleta de montaña para unir por caminos a Alcázar de San Juan con las cinco capitales de provincia de la comunidad de Castilla la Mancha, Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara y Toledo.

Esta primera ruta estaba marcada como comienzo del recorrido en el ayuntamiento de Alcázar de San Juan y finalizar también en el ayuntamiento pero de Ciudad Real.

Para hacer la primera de estas cinco rutas tuvimos que recorrer 92 kilómetros por caminos pero con un escaso desnivel de 137 metros positivos.

Salimos a las 8:00h. de la mañana de casa y tras gastar 10 minutos en hacernos unas fotos en la fachada del ayuntamiento salimos dirección Villarta de San Juan por el camino Guerra, la mañana era fresca, no hacía excesivo frío pero como había mucha niebla la humedad se pegaba tanto en nosotros como en las bicis y el poco polvo que levantábamos formaba una capa de barro también en nosotros y las bicicletas. En menos de 10 kilómetros llevábamos ya las bicicletas como si volviéramos de una maratón de varios cientos.

David salió casi sin pilas en su GPS por lo que para consultar la dirección a seguir era yo quien marcaba el camino. Justo a mitad del camino entre las tablillas del Guadiana y Villarta había un trozo de recorrido de unos 800 metros que no existía camino, estaba sin arreglar y lleno de cardos, y otras hierbas, atravesamos por un campo segado, pero al final de unos 400 metros había un campo arado y para evitar ir andando volvimos a atravesar el campo en otra dirección para unirnos a otro camino paralelo, fue cosa de poco pero ya nos hizo sospechar que esto podría ocurrir más veces al ser una ruta totalmente nueva para los 4, y posiblemente completa nueva para todo el mundo.

Llegamos a Villarta de San Juan a las 10:00h., unos 32 kilómetros con las paradas de las fotos del ayuntamiento salía una media suficiente para llegar a Ciudad Real a comer, y con ganas de tomar un café nos sentamos en una terraza para tener las bicis cerca.

Todavía no habíamos visto el sol y si nos separábamos más de 100 metros no nos veíamos, apagamos las luces de las bicis en el camino pero luego por miedo a que pasara algún coche como nos pasó volvimos a encender las luces de posición roja intermitentes para que se nos viera bien, además de coches había algún cazador y no queríamos tener problemas.

El café nos sentó fenomenal para entrar en calor aunque como suele ser habitual nos metimos en la peor cafetería que tiene que existir en Villarta para desayunar, no tenían ni un triste donuts, magdalena o algo... solo lo podíamos acompañar con un pincho de chorizo frito o una de nuestras barritas que fue la opción elegida.

El tramo de Villarta de San Juan a Arenas de San Juan es corto, además íbamos por un camino paralelo a la carretera que los une y no representó mayor problema.

Al cruzar el pueblo paramos en una panadería muy pequeña, el máximo de personas que podían estar sin darse codazos eran dos, para comprarnos los dos únicos bollos de chocolate que tenían y un paquete de pilas para el GPS de David, que aunque al decirme el precio se me hizo barato, cuando nos fuimos y colocamos las pilas nos dimos cuenta de lo caras que habían salido las cuatro pilas gastadas.

De aquí a a la zona de influencia de las Tablas de Daimiel encontramos otra dificultad como también en algún tramo alrededor de Villarta, antes de llegar y pasado, y es que los caminos estaban llenos de arena suelta que hacía que la bicicleta se clavara bastante dificultando la pedalada y haciéndola más pesada.

Después de esto tuvimos un tramo muy divertido hasta llegar a las Tablas de Daimiel, era un camino paralelo al río por el que no debe pasar ningún vehículo a motor, el camino era absolutamente virgen, algunas veces costaba diferenciarlo del resto de maleza por estar cubierto de vegetación, haciendo eses a derecha e izquierda y si nos separábamos más de 20 metros se nos veía solo el casco entre las plantas, era un buen sitio para grabar un vídeo o hacer unas fotos pero íbamos todos concentrados para no caernos, mirando cerca de la rueda por si había algún agujero o madriguera o alguna piedra que nos tirase.

La llegada a las tablas fue muy bonito, una zona ancha, muy verde, con agua, quizá hace dos años tuviera más agua, pero también ha llegado a tener mucha menos que ahora. Paramos para hacernos unas fotos y ya despacio sabiendo que teníamos dos terceras partes realizadas fuimos despacio viendo el paisaje hasta el siguiente descanso.

Pasamos por el centro de interpretación y parking de las tablas y de ahí al molino, donde cerca hay un bar y nos sentamos ha tomarnos una coca-cola (pepsi por suerte para Belén) y engrasar cadena, que entre la niebla, el polvo y los 60 kilómetros que llevaríamos sonaba bastante la carraca.

Desde las Tablas a Ciudad Real el camino mejoró bastante, entre el Camino de Don Quijote y el Camino de Guadiana tuvimos muchos tramos cómodos, llanos y sin piedras ni arena, pero los kilómetros iban castigando las piernas de las chicas menos acostumbradas a hacer estas rutas y estos kilómetros como nosotros.

En el cruce entre la carretera que va de Carrión de Calatrava a Fernán Caballero con nuestro camino llegamos a un sitio con muchos coche, había mucha gente por ahí andando y nos dimos cuenta que estaban asando, ya serían cerca de la 13:00h y pensé en lo bien que se estaría ahí con amigos pero con los niños y sin bicicletas pero todavía nos quedaba otro poco para llegar. Este sitio era una ermita llamada Nuestra Sña. de la Concepción de Carrión de Calatrava. Pero no era la típica ermita que hay encima que cualquier cerro para que vayan los ciclistas todos los domingos, era un complejo grande, bien arreglado, preparado para merendar, para pasar un día en el campo en familia, y además a 400 metros había un castillo que luego busqué en internet y se utiliza por la junta como complejo arqueológico para estudiantes y rehabilitación.

Fue una suerte pasar por aquí y conocer más sitios de nuestra provincia que no conocíamos antes. cuando hice la ruta pasé por este camino como la podría hacer por cualquier otro paralelo y sin embargo acerté en buscar el camino bueno. Hasta aquí hicimos los últimos kilómetros con alegría, después ya vendría el tramo final, el más pesado, y no por duro, que la ruta seguía siendo llana y tranquila, fue por la acumulación de kilómetros.

A Belén eso de ir a un sitio y no ver el final la cansa y aunque paramos para comer un poco y volver a reponer fuerzas los últimos 10 kilómetros fueron demoledores para ellas. Belén ya había hecho, además recientemente, una ruta de 94 kilómetros en la Vía Verde del Tajuña pero fueron por un carril bici que no tiene nada que ver a caminos de arena, piedras, baches, etc.

La llegada a Ciudad Real fue emocionante para nosotros, habíamos terminado la primera ruta provincial que nos habíamos fijado y encima acompañado de las chicas, habíamos pasado un día juntos y habíamos llegado sin incidencias y sin problemas. Era un poco tarde y aunque íbamos a dar una vuelta por Ciudad Real nos dirigimos a la plaza a terminar con la foto de la llegada, comer algo y luego si nos daba tiempo lavar las bicis antes de subirlas en el tren de vuelta.

Circulando por la ciudad Carolina tuvo un pequeño percance al golpear en una pedalada con el pie y pedal en el bordillo, la tiró al suelo y aunque parecía un gran golpe al final no fue nada.

Llegamos a las 15:00 a la plaza a hacernos la foto de finalización de ruta, nos quedaban por tanto dos horas antes de que saliera el tren para Alcázar, elegimos un bar para tomarnos unas cervezas y unas raciones y nos sentamos a comer mientras notábamos que éramos el comentario de otros clientes y nos miraban tanto a nosotros como a las bicis.

No elegimos el mejor bar, un camarero lento, con una comida normal, por cierto comí por primera vez gachas con sabor a cominos, pero aún eso nos sentó de maravilla tanto el descanso como el meter alimento a nuestros estómagos.

Después de esto preferimos tomarnos un café en otro sitio para poder comer algo de dulce y a 20 metros había una pastelería, pero entre unas cosas y otras el tiempo iba avanzando y teníamos 15 minutos para llegar a la estación antes de que saliera el tren.

Llegamos a tiempo y pudimos pasar y subir las bicicletas al tren para regresar, justo delante del revisor que vino directo a nosotros con intención de echarnos del tren, nos preguntó directamente si teníamos permiso para viajar con "eso", "eso" eran las bicicletas, y cuando les dije que si tenía billetes sacados con anterioridad para las cuatro bicis se tuvo que calmar y solo preguntarnos a donde íbamos, intentamos ser todos cordiales pero estaba pensando que iba a donde tenía billete, ni más ni menos y si molestaban que no vendan billetes y anuncien que está prohibido subir bicis al tren, pero mientras no sea así y vendan billetes no tiene que atosigarnos como si lleváramos algo ilegal.

Una cosa que nos fastidió es que al ir David y yo vestidos con la misma camiseta de la cicloturista de Villanueva de los Infantes la gente se podría pensar que veníamos de allí, o que éramos de allí, y volvimos a echar de menos el no tener una equipación propia o al menos que hiciera referencia a Alcázar no a otro pueblo.

Al llegar a Alcázar mientras David y Carolina se fueron a casa nosotros nos fuimos al lavadero para dejar las bicis limpitas de polvo y barro, engrasar y listas para llevarla el lunes al taller que tengo la cadena para cambiar y quizá por el tiempo también el casete de los piñones.... otro pastón.

Pero en general fue un muy buen día, incluso la vuelta en tren fue divertida, todos hacía años que no montábamos y nos estuvimos riendo de nuestras pasadas aventuras, de las anécdotas del día y también pensando en próximas jornadas en bicicleta juntos.

2 comentarios:

Mondoshawan dijo...

Mi enhorabuena, sobre todo para las chicas, todas unas campeonas. De David y tú ya se que lo sois, pero esa distancia para ellas, ya es todo un reto.

Tendrás que estudiar muy detenidamente las etapas para unir Cuenca y Guadalajara, porque van a ser realmente muy duras para hacerlas en un sólo día.

Paco dijo...

La de Cuenca puede ser divertida y la de Guadalajara quizá se pase de dura, pero si la dejamos para cerca de mayo puede ser un buen entrenamiento y servir para medir fuerzas.

Estas dos quizá no las hagamos David y yo solos...